Cómo hacer una agua micelar casera
Limpieza facial

Cómo hacer una agua micelar casera

Para desmaquillar nuestra piel, o sea, remover todo rastro de esos polvos, cremas y pinturas que aplicamos para embellecer el rostro, utilizando tonos diferentes acorde a factores como la moda, la combinación con nuestra ropa, los gustos y preferencias o hasta el estado emocional de cada día, existen decenas de productos altamente recomendados, que podemos encontrar en comercios estéticos, boutiques, centros comerciales e incluso farmacias.

Cómo hacer una agua micelar casera

Sin embargo, uno de los métodos preferidos por muchas personas para obtener dichos artículos cosméticos, no es más que el hecho de comprar no la sustancia en sí, sino algunos ingredientes esenciales que, de acuerdo a las instrucciones de alguna receta o preparación, que hemos encontrado en sitios web, foros, revistas o programas de televisión especializados en los mismos, pueden ser combinados perfectamente para conformar la totalidad del removedor de maquillaje.

De este modo, podemos no solo ahorrar un poco de dinero, sino sentir esa satisfacción de preparar nuestros artículos por nosotros mismos, sea cual sea la fórmula o el tratamiento que escogemos para cuidar de nuestra piel. Aun así, hay algunos que destacan por su particular efectividad y algunas de sus características más individuales, como el caso del agua micelar, que no solo tiene esta función sino que es excelente como limpiadora facial.

Si buscas información sobre todo lo que caracteriza este producto, puedes encontrarla en el siguiente artículo: Qué es y para qué sirve el agua micelar

Fórmulas profesionales contra elaboraciones caseras

Fórmulas profesionales contra elaboraciones caseras

Antes de continuar, pasamos a la interrogante que nos hacemos todas las personas que deseamos producir nuestros propios artículos de cuidado facial, aunque la misma se puede aplicar ante cualquier otro elemento que podamos elaborar en nuestro hogar, ya sea mediante recetas caseras, con mezclas e instrucciones exactas o en la aplicación de las mismas. Se trata de la comparación en cuanto a su efectividad con la de los productos comerciales.

El caso del agua micelar es bastante peculiar en este aspecto, ya que se trata de una sustancia diseñada y fabricada de manera bastante más simple de lo que parece, debido a que su función es tal que muchos creen que se trata de una formulación muy compleja. La verdad, es que su teoría se basa en tan solo tres puntos, las micelas que actúan al remover el maquillaje, los tensioactivos integrados a las mismas por medio del sulfato y simple agua pura destilada.

De allí su nombre, que expresa en dos palabras la combinación ideal para la limpieza facial y el desmaquillado, agua con micelas, tan sencillo y fácil de recrear, que en sí misma esta afirmación se convierte en la respuesta de esta interrogante. Si nos ponemos a prestar atención a dichos ingredientes, nos daremos cuenta de que incluso los desmaquillantes de las marcas más prestigiosas, en cuanto a esta sustancia, están elaborados de manera bastante sencilla.

Por ende, cada una de las recetas que veremos a continuación, sea que utilicen aceite de ricino sulfatado o algún otro tensioactivo cosmético (sea ionizado o no), representa una combinación tan buena como la de los productos profesionales, especialmente cuando se integran a la mezcla otros elementos para potenciarla, optimizarla o simplemente adaptarla a las necesidades de nuestra dermis o su categoría o tipo, que puede ser normal (neutra), mixta, seca o grasa.

Por ende, no debemos temer al intentar fabricar este tipo de sustancias por nosotros mismos, en la comodidad del hogar y con ingredientes que podemos encontrar en comercios cosméticos, salones de belleza y hasta tiendas naturistas, pues nos estaremos encontrando con fórmulas muy bien adaptadas, capaces no solo de retirar el cien por ciento del maquillaje sin necesidad de aclarado posterior, sino de cuidar nuestro cutis de forma ideal.

La efectividad de las preparaciones caseras

Si bien hemos dicho que no se pierde prácticamente nada de eficacia, cuando procedemos a mezclar los ingredientes apropiados para obtener este líquido tan maravilloso, bien es cierto que, aunque esto es la verdad general del mismo, esta puede variar de acuerdo a unos pocos factores que debemos tener muy en cuenta, para no terminar con un producto deficiente, de baja categoría o con algunas carencias en cuanto a su calidad.

Lo más importante a reconocer, es que cuando elaboramos una fórmula en casa, que no requiere más que de la combinación exacta de los componentes que encontramos en la lista de instrucciones, lo principal es siempre utilizar las medidas justas y correctas. Por ejemplo, si nos dice la receta que debemos añadir 30 mililitros de agua purificada, no podemos utilizar más o menos que esa proporción de 30 ml, mucho menos reemplazarla con otro líquido como agua de la llave o grifo.

En cuanto a esto, se debe tener especial cuidado cuando agregamos productos sintetizados y increíblemente concentrados, como pueden ser la glicerina en el primer caso o algunos aceites esenciales para el segundo, que si bien son completamente naturales y probablemente inofensivos, el hecho de poner una mayor cantidad puede causar diversas alteraciones en la formulación, que pueden repercutir en la salud de nuestra dermis.

Aun si no tenemos ningún problema al utilizarlo, como aumento de la sensibilidad, enrojecimiento, reacciones alérgicas o cualquier otra contraindicación, el hecho de cambiar los valores de la mezcla causará que, por ser inapropiada su concentración natural, no funcione como debería. Por ejemplo, que no remueva correctamente el maquillaje, que se riegue sobre la piel por ser demasiado líquido o, por el contrario, que no se pueda esparcir bien ni humedezca el algodón por poseer una mayor densidad.

Recetas de agua micelar efectivas

Recetas de agua micelar efectivas

Ahora bien, aunque se trata de preparaciones caseras, no por ello significa que sólo vamos a emplear para su elaboración materias, elementos o ingredientes que podamos encontrar en la comodidad de nuestro hogar, pues muchos de los componentes esenciales para cada receta, usualmente aquellos que deben ser utilizados en todas y cada una, como el tensioactivo, se deben adquirir en algún establecimiento cosmético, comercio o tienda con esta especialidad.

Puede que existan mezclas de desmaquillantes que no usen dichos principios, sino que reemplacen cualquier sintetizado por materiales de la naturaleza, a las que podemos recurrir en caso de querer exclusivamente un producto de esta categoría, sin embargo, estos no pueden ser considerados como agua micelar, pues no cumplen con los activos ni las propiedades necesarias para pertenecer a este grupo de artículos de limpieza facial tan potentes y eficaces, no solo en la remoción del maquillaje sino en el cuidado de la piel.

Esto no significa, por supuesto, que vamos a recurrir solamente a elementos sintetizados, ni mucho menos a químicos puros que puedan ocasionar reacciones negativas o efectos secundarios, especialmente en el caso de las pieles sensibles, ya que de por si es posible encontrar en la pureza natural una increíble cantidad de propiedades perfectas para la necesidad que queremos solventar, pero siempre los acompañaremos con otros ingredientes de carácter cosmético.

Base sencilla de agua micelar

  • 90ml de agua de rosas.
  • 3ml de aceite de ricino sulfatado.
  • Media cápsula de vitamina E.
  • 5ml de aceite esencial de rosa mosqueta.

Si preguntamos por el tensioactivo más puro y que mejor sea considerado por los amantes del naturismo, por su bajo grado de contenido químico, sin duda alguna el ricino sulfatado saldrá a relucir, ya que aunque necesita de ciertos procesos sintéticos para ser extraído, purificado y optimizado para su uso tópico, es sin duda el más natural. Por ello, se puede incorporar en esta mezcla sencilla, junto al agua de rosas en reemplazo de otra más tratada.

Aunque esta base funciona perfectamente como agua desmaquillante, ya que el ricino aporta el activo micelar que necesitamos, se entiende que es la más simple de elaborar, no por su falta de efectividad, sino debido a que su formulación está concentrada en la aplicación como limpiador facial, por lo que si buscamos un producto que cumpla con solo esta propiedad, podemos optar por esta receta ideal.

Toda rutina incluye desmaquillado y lavado facial, pero si no sabes cuál de los dos va primero, te invitamos a leer sobre ¿Agua micelar antes o después del jabón?

Con tratamiento para la resequedad

  • 60 ml de hidrosol de lavanda.
  • 15 ml de agua de rosas.
  • 12 gotas de aceite de lavanda.
  • 10 gotas de extracto de aloe vera.
  • 5 gotas de extracto de pepino.
  • 4 gotas de aceite de rosa mosqueta.
  • 4 ml de aceite de ricino sulfatado.
  • 3 gotas de conservante cosmético natural.
  • El contenido de media cápsula de vitamina E.

Si hablamos de resequedad, nos referimos esencialmente a la falta critica de humectación en la piel, que puede ser por un descuido prolongado en la hidratación, el padecimiento de alguna afección tópica, una enfermedad o un problema de nutrición, o por el simple hecho genético de que nuestra dermis pertenece al tipo seco, que se caracteriza por ser algo más áspera, lisa y frágil, debido a que no retiene correctamente los líquidos.

Por ello, aceleramos este proceso gracias a la incorporación de los emolientes de la lavanda y la rosa mosqueta, que además proporcionan agua apta para la hidratación tópica, al igual que el aloe vera, el agua de rosas y el extracto de pepino. Sin embargo, estamos hablando de un desmaquillante y no una crema humectante, por lo que su corto contacto con nuestro rostro la convierte en un muy buen acompañante para otros tratamientos más enfocados en este punto humectante.

La opción de un desmaquillante no ionizado

  • 60 ml de agua desmineralizada.
  • 15 ml de agua de rosas.
  • 10 ml de jugo, gel o extracto de aloe vera.
  • 2 ml de extracto de pepino.
  • 3 ml de glicerina.
  • 3 ml de decil glucósido u otro surfactante libre de iones.
  • 1 gr de geogard u otro conservante.
  • Ácido láctico como nivelador del pH.

La desventaja del producto anterior, para algunas personas, es que el ricino posee una serie de iones activos, que muchos consideran que no son la mejor opción para el contacto directo con la dermis o la eliminación de residuos del tejido superficial. Por esta razón, existen algunas diferentes recomendaciones, entre las que destaca el decil glucósido como un tensioactivo carente de los procesos de ionización que vemos en el caso anterior.

Ya que su acción recae en su potencia para limpiar la dermis, se puede combinar con algunos otros ingredientes naturales, para proporcionar distintas propiedades diferentes en la aplicación, como el aloe vera, famoso por su inmensa cantidad de nutrientes esenciales, el pepino, que junto al componente anterior representa un perfecto hidratante tópico, así como el ácido láctico puro, que se añade de forma opcional para reducir el pH de nuestra mezcla.

Fórmula ideal para dermis maduras

  • 50 ml de hidrolato de rosas.
  • 30 ml de jugo de aloe vera.
  • 12 gotas de aceite de coco.
  • 6 ml de extracto de pepino.
  • 4 ml de aceite de ricino sulfatado.
  • 2 gotas de acetato natural de vitamina E.
  • 2 gotas de leucidal Liquid (conservante natural ideal para este caso).

Aunque la base de cada una de las recetas viene a ser la misma, al combinar un líquido purificado con la propiedad de las micelas, potenciadas con otros ingredientes como conservantes para aumentar el tiempo de vida útil de la mezcla y extractos o aceites apropiados para la piel, algunos cambios mínimos (especialmente en estos últimos componentes), son los encargados de hacer la diferencia entre una metodología u otra.

Por ejemplo, si utilizamos agua destilada en esta receta para pieles maduras, esas que ya no pueden negar la aparición de los signos de la edad, o un óleo muy concentrado, podríamos tener efectos adversos como en el caso de las sensibles, por lo que es mejor sustituirlos por otros que, mientras ayudan en el combate de las imperfecciones, fortaleciendo y cuidando el tejido, con amigables con nuestro rostro sin dejar de cumplir su función básica.

Agradable con las pieles sensibles o irritadas

  • 50 ml de hidrolato con manzanilla.
  • 25 ml de jugo puro de aloe vera (cristales licuados).
  • 10 gotas de aceite esencial de sándalo, mirra o incienso.
  • 2 gotas de conservante cosmético (leucidal o geogard preferiblemente).
  • 5 ml de extracto de pepino.
  • 4 gr de ricino sulfatado (oleo).
  • Media cápsula de vitamina E.

Hay personas que son solo frotar su rostro con un trapo húmero, un algodón e incluso sus propias manos, sufren inmediatamente de enrojecimiento, sensación de ardor, molestias, comezón y hasta aparición de aspereza o resequedad. Esto se debe a que la estructura dérmica, ya sea por debilidad o por cuestión de genética, es menos resistente o sencillamente más sensible, por lo que debe ser tratada con mayor delicadeza.

En esos casos, muchos de los ingredientes usuales provocan reacciones similares, ya sea a corto o largo plazo, por lo que deben ser reemplazados; de esto se encarga la medicina cosmética y sus productos, compuestos e ingredientes menos concentrados. Aun así, se conoce que el agua micelar no puede ocasionar problemas con este tipo de dermis, sobre todo si se reemplaza el agua tratada con hidrosol de manzanilla y se añaden algunos aceites esenciales que ayudan a fortalecer el tejido.

Aceites esenciales para una limpieza profunda

  • 50 ml de agua purificada.
  • 20 ml de hidrosol o agua de rosa (se pueden utilizar 70 ml de este ingrediente para reemplazar el uso del anterior).
  • 20 ml de hamamelis de áloe vera (o 10 ml de hammelis y 10 ml de gel de aloe vera por separado).
  • 5 ml de glicerina líquida vegetal.
  • 4 gotas de aceite esencial de geranio.
  • 3 ml de aceite de argán.

Por último, aunque hemos dicho que vamos a basarnos en recetas que cumplan los parámetros, no podemos olvidar a las personas que disfrutan de cuidar su piel con métodos cien por ciento naturales, por lo que, aunque muchos no consideren esta un agua micelar, por la falta de micelas y tensoactivos, lo cierto es que la metodología es la misma, aportando un desmaquillado potente en base a un líquido capaz de limpiar el rostro de una enorme cantidad de impurezas y elementos externos a nuestra dermis.

Preparación del producto

Preparación del producto

En primer lugar, para no alargar demasiado este apartado intentando describir cómo preparar cada una de las recetas, vamos a aclarar que los pasos son siempre los mismos, por lo que solo cambia los componentes o el contenido en sí mismo. Por ello, con la finalidad antes mencionada, vamos a dar las instrucciones de elaboración que se deben seguir al pie de la letra en cada caso, junto a algunos tips o trucos sencillos para mejorar la integridad de la mezcla.

Siempre que se utilicen productos o derivados en polvo, como el ácido ascórbico o algunos conservantes, estos se deben diluir primero en agua tibia, preferiblemente desmineralizada o previamente destilada, aunque en algunos casos se puede utilizar agua de rosas. En este punto, siempre que añadimos texturizantes semi sólidos, como glicerina o cera de abejas, también los verteremos en la parte líquida con mayor temperatura, para así derretirlos.

Cuando hablamos de la parte líquida, es porque cada preparación debe ser en dos formas, la acuosa y la oleosa, que se deben mezclar por separado antes de incorporarlas correctamente. Esto quiere decir, que si utilizamos aceites esenciales u otros óleos, debemos combinarlos primero entre sí, en la parte oleosa, antes de incorporarla a la de estado líquido, una vez la misma se ha enfriado en caso de necesitar un calentado previo.

Si piensas que solo puedes aplicar este líquido de una sola forma, para eliminar la totalidad del maquillaje del rostro, es porque aún no has leído sobre Cómo usar el agua micelar: 8 formas diferentes

Una vez que ambas partes están terminadas, tomaremos el envase donde planeamos mantenerla conservada, que debe ser preferiblemente de vidrio y con cierre hermético (aunque se puede utilizar uno de plástico), para incorporarlas y batir muy bien formando una mezcla homogénea. En este punto, podemos decir que hemos culminado con nuestra agua micelar, que se puede utilizar humedeciendo un disco de algodón para frotarlo en la zona que queremos desmaquillar.

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