Cómo hacer una crema de aloe vera
Cremas hidratantes

Cómo hacer una crema de aloe vera

Si bien no se puede decir que está precisamente de moda, ya que desde la antigüedad es el método correcto de cuidado de la piel, actualmente las elaboraciones caseras, como cremas antiarrugas, reafirmantes y demás, han tenido un gran auge. Esto no significa que ahora más personas quieran utilizarlas, sino que aquellas que no sabían de sus ventajas, pueden conocer el hecho de que son un reemplazo bastante plausible de los cosméticos profesionales.

Cómo hacer una crema de aloe vera

La razón de esto son los medios de comunicación, el internet y el desarrollo tecnológico, que lleva la información a una velocidad nunca antes vista, por lo que, si queremos, podemos buscar sobre cualquier receta cosmética desde nuestro hogar. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta que no todas las mezclas que vamos a encontrar sin realmente eficaces, por lo que debemos conocer los ingredientes que utilizan para elaborarlas.

Entre toda la gama naturista que podemos encontrar, hay una planta que resalta, sin duda alguna, por sobre todas las demás, no solo porque se puede encontrar en casi todo el mundo, sino por sus increíbles usos. El Aloe vera, como pueden afirmar muchos especialistas de la piel, es realmente bueno para este órgano, así como algunos nutricionistas indican que se puede ingerir, ya que ofrece beneficios nutricionales sin iguales.

Por ello, es una buena ocasión para hablar de ambos elementos a la vez, relacionados en esas recetas de cremas que podemos elaborar con el gel de esta planta, ya sea para el cutis o el resto del cuerpo. Ya que sus usos son tan variados, hablaremos de algunas de las mezclas más comunes, cada una con una finalidad propia, para resaltar lo bien que puede funcionar el enfocarnos al utilizar este gel en nuestra rutina de cuidado tópico.

Aunque se puede utilizar de muchas formas, algunos prefieren aplicarla, en especial en el rostro. Para conocer las ventajas de este uso, visita este artículo sobre Aloe Vera para la cara

Acerca del aloe y su valor cosmético

Acerca del aloe y su valor cosmético

Antes de invitar a cualquier persona a probar o utilizar algo, lo mejor es darle a conocer de qué se trata este producto, sus características, ventajas, virtudes e incluso la forma correcta de utilizarlo y obtenerlo. El caso de esta planta es el mismo, por lo que, si no estamos seguros de querer aplicar sus extractos en nuestra piel, siempre podemos informarnos primero de todos los beneficios que esto puede aportarnos.

El nombre científico, si bien es Aloe Vera, puede resultar desconocido en algunos lugares, ya que es común encontrar este espécimen como Sábila, una forma más popular de llamar a esta planta del tipo suculenta. Esto último quiere decir, que posee la capacidad de absorber agua, como cualquier otro miembro del reino vegetal, pero que en su caso la retiene y almacena en su interior, en muy grandes cantidades.

Es por esto que se puede reconocer de forma muy fácil, ya que sus hojas son muy largas y bastante anchas, dando una sensación carnosa y suave al apretarlas, pues el interior de las mismas está lleno de gel. Este se forma mediante la digestión que la planta hace con el agua, en la que libera una enorme cantidad de activos y propiedades, como veremos a continuación.

Beneficios y aportes para nuestra piel

Lo primero que se debe mencionar cuando se habla de esta planta, es la inmensa variedad de nutrientes que contiene en el fluido que se encuentra en el interior de sus hojas, conocido por algunos como cristal de sábila. Principalmente son nutrientes, como vitaminas del grupo B, C y E; ácido fólico, aminoácidos y ácidos grasos; además, es una fuente de minerales como el calcio, hierro, zinc, fósforo, sodio, magnesio y potasio.

Esto significa solo una cosa, nutrición para la dermis, siempre que se aplique de forma tópica, aunque contiene otros elementos que, si bien son también buenos para el cuerpo, nos benefician a través de la ingesta. Esto se combina con su poder hidratante, gracias a que el gel de aloe es en su mayoría agua pura, que la planta absorbe y retiene a lo largo de su desarrollo, dentro de sus hojas, mientras que lo enriquece con todos los nutrientes.

Por último, se deben mencionar otras propiedades, como la astringente que ayuda en los procesos de recuperación del tejido; regenerativa, para las células, proteínas y moléculas tópicas; así como limpiadoras y despigmentantes. Por último, aquello que hace de este ejemplar un excelente complemento medicinal, es que posee antinflamatorios, antibacteriales y elementos desinfectantes, que ayudan a remover impurezas y eliminar bacterias y otros microorganismos.

Obtención del gel de sábila

Este no se puede extraer de esta especie vegetal, sino que se deben cortar sus hojas, para luego abrirlas, retirando primero los bordes dentados, con espinas que la planta desarrolla para su protección. Una vez hecho esto, se puede retirar el resto de la zona exterior de la hoja, que se puede reconocer por el color verde tan común, pues lo que necesitamos se encuentra en el interior, una especie de gelatina traslúcida, parecida al hielo pero con una textura particular.

Sin embargo, este gel contiene algunos elementos no deseados, que se pueden notar como una mucosidad o sustancia espesa de un tono marrón, que bien se puede retirar al momento de cortar o antes. Para hacerlo del modo correcto, se puede colgar la hoja de sábila de un trozo de hilo. Se realiza este procedimiento dejando la zona inferior, donde está el corte realizado al retirarla de la planta, de cara hacia abajo, para que la baba del aloe salga en cuestión de unas 24 horas.

¿Por qué optar por una receta casera con aloe?

Si bien esta planta es simplemente maravillosa, como consideran muchos de quienes la usan, por poseen tan inmensa cantidad de propiedades, nutrientes y principios activos esenciales, no es milagrosa por sí sola. Como hemos visto, todo lo que contiene, en mayor o menor medida, puede ofrecer un beneficio si se aplica de forma tópica, pero la intensidad de su concentración no es precisamente alta, no tanto como hace falta.

Por ejemplo, es buena para hidratar, pero no es un humectante de primera categoría; también ayuda en la cicatrización y la regeneración celular, pero no alivia las afecciones de una herida, del mismo modo en que reduce las arrugas, pero no las elimina. Sin embargo, es un excelente principio para partir, en la búsqueda de una solución para muchos de estos problemas, por lo que debe ser tomada en cuenta.

Aun así, todas sus carencias se pueden reducir de una forma muy simple, combinando este gel con otros ingredientes, cuyas capacidades y armonías sean exactas, complementándose mutuamente junto con la planta. Por ello, al elaborar una receta compuesta, tendremos garantías de que esos “puede eliminar” o “puede ayudar”, se conviertan en, por ejemplo, elimina las arrugas o ayuda a reducir las marcas de las cicatrices y demás.

Siempre dudamos sobre la eficacia de un ingrediente en la cosmética, pero siempre hay una respuesta. Si quieres encontrarla, te invitamos a leer ¿Funciona el Aloe Vera para eliminar las arrugas y reafirmar la piel?

Crema corporal de sábila

Crema corporal de sábila

Aunque el gel que produce es tan suave, que puede utilizarse incluso en zonas tan delicadas como el contorno de ojos, sus propiedades se pueden aprovechar en cualquier parte del cuerpo con este tipo de elaboración. Lo mejor es que son tantos sus activos que, a ciencia cierta, una crema corporal no necesita una formulación muy específica, sino que puede aplicarse para hidratar, mejorar la circulación, dar un masaje, refrescar, nutrir o por cualquier razón.

Por esto, se utilizan una gran variedad de ingredientes, capaces de ofrecer diferentes beneficios a la dermis del cuerpo, pero que puedan armonizar con el aloe y sus componentes. Por ejemplo, no es buena idea añadir más vitamina C mezclando con ácido ascórbico, pero si se puede incluir algún elemento con derivados de vitamina A. De esta forma mejoramos la nutrición y la capacidad reafirmante, sin correr riesgos de saturar la piel.

Ingredientes

  • Una taza de gel o cristales de sábila.
  • Media taza de agua de rosas.
  • Cuarto de taza de manteca de karité.
  • Una cucharada de aceite de Rosa mosqueta.
  • 10 gotas de extracto de pepino.

Preparación

La manteca no puede añadirse en su estado natural, sino que es necesario derretirla antes, en un bol de cocina metálico o de vidrio, a baño María a fuego medio, para luego reservar, dejando enfriar un poco. En este punto, a temperatura ambiente para que no se solidifique de nuevo, agregamos el aceite de Rosa mosqueta, para culminar con la parte oleosa de la elaboración.

En otro recipiente mezclamos muy bien el gel de aloe con el agua de rosas, agregando las gotas del extracto poco a poco, mientras revolvemos, para que integre toda su esencia a la receta. Debemos tener en cuenta no licuar los cristales, en caso de utilizarlos de este modo, sino ir machacando con un tenedor mientras revolvemos, para que la mezcla no se vuelva demasiado líquida y sea difícil de aplicar.

Ya en el recipiente dónde vamos a conservar, que debe ser de vidrio y con tapa hermética, para evitar la proliferación de microorganismos, juntamos ambas partes y revolvemos con esfuerzo para que se integren. Esta elaboración se puede preservar durante algunas semanas, ya que gracias a la vitamina E, no es necesario añadir ningún conservante aparte para aumentar su tiempo de vida útil.

Mezcla astringente y reafirmante para las cicatrices y estrías

Mezcla astringente y reafirmante: para las cicatrices y estrías

Continuando con las recetas aptas para ser utilizadas en el cuerpo, la segunda es un poco más específica, ya que con la anterior podremos cumplir con los cuidados básicos necesarios para la piel, como mencionamos. Ahora, la idea es tratar dos de los problemas estéticos más comunes que pueden surgir; las estrías de manera espontánea, debido a la falta de salud y estructura del tejido, además de las cicatrices, producto de la recuperación de heridas y lesiones.

Lo bueno de esto, es que la propiedad principal en el tratamiento de ambos problemas es la misma, la astringente, que se basa en la aceleración de la recuperación del tejido, mientras ayuda a qué conserve sus características. Para potenciar esto, reafirmando la tonicidad, hidratando, reduciendo la pigmentación y regulando la textura de ambas marcas, se debe potenciar la mezcla con otros componentes, igualmente fáciles de adquirir.

Para solucionar el problema de los comedones, más común y molesto de todos, es probable que quieras leer sobre la función del Aloe vera para el acné

Ingredientes

  • Una taza de gel de aloe o cristales de sábila.
  • Cuarto de taza de aceite de coco.
  • Cuarto de taza de aceite de aguacate.
  • 10 gotas de aceite esencial de árbol del té.
  • 10 gotas de aceite esencial de argán.
  • 5 gotas de glicerina vegetal.

Preparación

Aunque en esta ocasión la idea es utilizar aceite de coco, este también se puede conseguir en una presentación más espesa, parecida a la manteca de karité, que puede ser derretida del mismo modo. En tal caso, no será necesario añadir la glicerina vegetal, ya que se trata de un espesante natural para este tipo de elaboraciones cosméticas, pero al usar la pasta o manteca de coco, ya obtendremos una textura más densa.

Ahora si debemos mezclar todos los ingredientes juntos, pero como se utilizan bastantes óleos y estos son complicados de incorporar, es mejor revolver primero en un bol todos los ingredientes. Una vez hecho esto, cuando se tiene una crema uniforme, se puede pasar la sustancia al frasco de conservación, que de nuevo se recomienda sea de vidrio, con tapa hermética y previamente esterilizado.

Variante contra el acné

Esta misma mezcla se puede suavizar un poco, con el fin de aprovechar los astringentes en el combate de esta afección tan molesta, que suele aparecer en la adolescencia, pero afecta a muchos adultos también. Las mismas propiedades ayudarán a reducir los comedones, permitiendo la transpiración y aumentando la secreción del sebo atrapado en estás espinillas, lo que alivia la afección.

Para ello, debemos reducir la concentración de los óleos a la mitad, utilizando solo 5 gotas; además, el aceite de coco se vuelve obligatorio, por lo que no podemos espesar con la manteca, lo que hace que la glicerina también deba añadirse. El aceite de aguacate se debe reemplazar con extracto del mismo, cuya concentración es mucho más apropiada para ser aplicada en el cutis; de este, añadiremos tan solo 7 gotas.

Receta de Aloe Vera para el cutis tipo graso

Receta de Aloe Vera para el cutis tipo graso

Una de las principales características del extracto de esta planta, es que al ser un gel o una sustancia gelatinosa, incluso después de machacar o licuar, tiene una textura apta para cualquier tipo de piel. En este caso, al no ser realmente líquida, no aumenta la secreción sebáceas de los poros del rostro, sino que ayuda a regular este problema, en conjunto con el resto de los ingredientes, que usualmente son oleosos.

Ingredientes

  • Media taza de gel o cristales de aloe.
  • Media taza de cera de abeja fina.
  • Una cucharada de aceite de oliva extra virgen.
  • Una cucharada de bicarbonato de sodio (opcional para ayudar en la exfoliación).
  • 3 gotas de extracto de pomelo o zanahoria.

Preparación

Aún cuando la piel grasa se debe a la acumulación exagerada de líquido en la hipodermis, esta también necesita ser humectada, solo que de forma controlada y bastante más reducida que en otros casos. Por eso, la combinación del gel de esta planta, con un poco de extracto de zanahoria, funciona bastante bien, aunque si lo que buscamos es regular la humectación, sin alterar el pH, es mejor utilizar el pomelo en su lugar.

La cera de abeja requiere ser derretida a baño María, tal como vimos en la primera receta, para luego mezclarse, primero con los óleos y luego con el extracto y el gel, que de nuevo, preferiblemente debe ser machacado. El método de conservación es el mismo, aunque la cera de abejas permitirá que la mezcla sea un poco más densa y espesa, ideal para las elaboraciones destinadas a la zona irregular del rostro.

Hidratante y antiarrugas facial

Hidratante y antiarrugas facial

Como segunda opción para el cutis, tenemos una receta que, al contrario de la anterior, esta destinada a la piel de tipo seca, que por sus características y falta natural de humedad, tiende a sufrir de arrugas más prematuras. Por ello, se debe concentrar todo el esfuerzo en aumentar la hidratación, pero de nuevo, combinando con otras propiedades, especialmente nutritivas, para mejorar su cohesión con la dermis y los resultados.

Ingredientes

  • Media taza de gel de aloe o cristales machacados.
  • Media taza de hidrosol, de preferencia de rosas.
  • Una cucharada de aceite de coco.
  • 6 gotas de aceite de Rosa mosqueta.
  • 5 gotas de aceite esencial de lavanda.
  • 3 gotas de glicerina vegetal.
  • 2 gotas de extracto de pepino.

Esta es una planta milagrosa, como se le conoce, ya que aporta mucho a nuestro organismo. Si quieres saber más sobre esto, te recomendamos leer Propiedades del aloe vera

Preparación

Si bien la mezcla es muy parecida a la primera, los cambios visibles en los ingredientes, como el hidrosol y la disminución de la concentración de los óleos esenciales, hacen que esta mezcla sea más delicada, necesario para aplicarla en el rostro. Por otra parte, en esta ocasión si es necesario utilizar el aceite se coco y no una manteca, ya que la densidad tan pesada de la misma puede hacer que no se absorba bien.

Por esto se utiliza la glicerina para espesar, ya que sin ella, tendremos una crema sin cuerpo y difícil de aplicar. Cómo está vez tenemos una variedad de componentes oleosos y líquidos, se deben combinar primero entre ellos en frascos separados, pero sin la glicerina, que se añade al final. Una vez hecho esto, se agrega todo en el frasco de conservación, incluyendo el espesante, revolviendo con fuerza para incorporar muy bien.

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