Cómo hacer una crema hidratante casera
Cremas hidratantes

Cómo hacer una crema hidratante casera

Cuando pensamos en cuidar de nuestra piel, ya sea en la zona del cutis, donde se concentran la mayor parte de nuestros esfuerzos, o en todo el cuerpo, a veces nos resulta complejo todo lo que debemos hacer. Esto se debe a que, como cualquier otro tejido de nuestro organismo, este tiene un gran número de necesidades, que debemos suplir si queremos obtener los mejores resultados, así como una salud plena y completa.

Cómo hacer una crema hidratante casera

Aún así, es posible notar que algunos de estos elementos que debemos suplir, debido a su interacción con el tejido, pueden ser más importantes que otros, como en el caso de la hidratación tópica. Esto se debe a diferentes factores, pero principalmente, es porque el agua permite no solo la nutrición del órgano superficial, sino que aumenta todas sus características positivas, como la firmeza, elasticidad, tonificación y resistencia en general.

Es por esto que existen tantas cremas y otros productos cosméticos, como tónicos, sérum, limpiadores y hasta tratamientos intensivos, dedicados y enfocados en aumentar los valores de esta propiedad. El asunto es que, sea por la razón que sea, a veces no podemos optar por ninguna de estas variantes, por lo que buscamos alternativas naturales, sencillas y por qué no, un poco más económicas.

Aquí es donde entran en juego las recetas caseras, tan simples que todos podemos elaborar, siempre que sigamos las instrucciones de forma correcta, adquiriendo los ingredientes adecuados para ello. Por esto, vamos a aprovechar esta ocasión, para hablar de esas mezclan que pueden resultarnos tal útiles e increíbles, ya que se trata de las mejores para la humectación de la dermis de todo el cuerpo.

Tal como existen muchos tratamientos tópicos, también hay métodos de hidratación. Si quieres conocer algunos, te invitamos a leer Cómo hidratar la piel

Comparación entre cremas caseras y profesionales

Comparación entre cremas caseras y profesionales

En principio, cualquiera pensaría que, al optar por las variantes naturales, elaboradas en el hogar, podemos perder mucha de la efectividad de la otra opción, la de adquirir productos de calidad en tiendas y establecimientos cosméticos. Resulta obvio suponer que, si estos últimos existen y son diseñados con tanto esfuerzo, será porque sin duda están a un nivel mucho más alto, comparados con otros métodos más simples.

No vamos a caer en complejidades, ya que esto es una realidad, pero solo hasta cierto punto o en una medida inferior a la que llegamos a creer. La verdad es que la variación en su eficacia no es mucha, por lo que optar por mezclas naturales y caseras es una opción viable y muy recomendada. La verdadera diferencia se da en el esfuerzo y la dedicación que damos a las rutinas de cuidado tópico, llevando a cabo las rutinas de forma cotidiana.

Esto se debe a un hecho bastante simple, esos productos tan populares y reconocidos en todo el mundo, tienen sus bases en el uso de ingredientes que la naturaleza provee, como los aceites esenciales. Si leemos el contenido de un artículo cosmético, es muy común toparnos con que tienen, por ejemplo, aloe vera y otras plantas con propiedades beneficiosas, extractos de frutas y semillas e incluso minerales como arcillas y carbón activado.

Todos estos y muchos otros que conoceremos a lo largo de este artículo, pueden ser adquiridos de forma independiente, aunque sin los procesos que utilizan las industrias cosméticas para optimizarlos. Esto nos da una idea de la gran cantidad de mezclas y variantes que podemos elaborar nosotros mismos, aunque siempre teniendo en cuenta los ingredientes a utilizar y su combinación apropiada.

Esto se debe a que algunos son mejores para cierto tipo de piel, ya sea seca grasa, normal o mixta, así como aquellas que se caracterizan por su sensibilidad. Otro factor a tener en cuenta, es su textura, ya que no podemos recrear una crema solo con elementos líquidos, pues será más bien un tónico. Además de esto, el grado de absorción de los mismos, pues si es demasiado denso, todos los activos permanecerán en la superficie del tejido.

Crema corporal casera

Crema corporal casera

Algo muy importante que debemos conocer, es que algunos ingredientes no son aptos para la dermis sensible del rostro, por lo que se debe diferenciar los ungüentos para el cutis de los que son para el cuerpo. Esta mezcla va dirigida a este último grupo, ya que la exfoliación que aporta la avena es esencial en el proceso de la absorción d la humedad a través de los poros.

Se trata de una sustancia que se puede utilizar justo después de tomar una ducha, cuando la piel se encuentra más limpia; sin embargo, debemos aclarar que como la mayoría de las elaboraciones caseras, es mejor enjuagar luego. De esta forma, nos evitamos el riesgo de que más que limpiar los poros para mejorar la absorción, los restos de la crema se conviertan en obstrucciones que bloqueen estos.

La mayor diferencia entre esta receta y las que veremos más adelante, aparte del uso de un elemento sólido como es la avena, se trata de la manteca de coco, muy recomendada en la cosmética pero que puede ser un poco fuerte. Por ello, aunque muchas personas suelen utilizarla en el cutis, a otras les causa molestias o irritación, por lo que, en vez de omitir sus beneficios, le daremos uso en la dermis del resto del cuerpo, que es más resistente.

Ingredientes

  • Media taza de avena molida.
  • 2 cucharadas de manteca de coco.
  • Media taza de hidrosol de rosas.
  • 1 cucharada de aceite de oliva.
  • Una cápsula de vitamina E.

Preparación

Para tratar la avena, primero debemos colocarla en un recipiente amplio con abundante agua, dejando que el líquido ayude a suavizar las hojuelas. Pasadas unas horas, retiramos el agua y escurrimos a consciencia, para que se forme una especie de pasta con la avena, apta para ser aplicada sin esfuerzo. Aún así, notaremos que tiene partículas sólidas, pequeñas como granos de arena, que nos ayudarán a limpiar y exfoliar la piel.

Tras esto, tomamos un recipiente de vidrio con tapa hermética, dónde reservaremos la preparación; allí añadimos la pasta de avena con el hidrosol y el contenido de la cápsula de vitamina E. Dejando estos a un lado, calentamos la manteca de coco a baño María, en lo bol metálico, donde la dejaremos disolver. Se puede utilizar directamente aceite de coco, pero esta manteca aporta una textura más agradable al resultado final.

Una vez derretida la misma, retiramos del fuego, añadimos el aceite de oliva y revolvemos muy bien mientras se deja enfriar a temperatura ambiente, para que no espese de nuevo la manteca. Para finalizar, simplemente debemos pasar esta parte al frasco junto a la mezcla anterior y agitar muy bien, teniendo en cuenta que cuesta un poco incorporarlos, por ser óleos combinados con líquido, aunque el resultado final debe ser homogéneo.

Receta ideal para cutis reseco

Receta ideal para cutis reseco

Si bien es cierto que todos debemos preocuparnos por la hidratación, como parte de la variedad de necesidades que tiene el órgano superficial, hay un grupo de personas para quienes esta propiedad es una prioridad. Se trata de quienes poseen una dermis del tipo seca, ya sea por no ser capaz de absorber la humedad correctamente, o simplemente por la falta de la debida hidratación como prevención.

Por ello, esta mezcla está ideada para dar una solución al problema de la resequedad, ya que su combinación única de componentes, todos y cada uno considerados como potentes humectantes, están enfocados en esa finalidad. Debido a su textura, no es recomendable utilizarla sobre una piel grasa o mixta, ya que puede causar exceso de sebo y obstrucciones, debido a que esta mezcla es absorbida a gran velocidad.

Ingredientes

  • 1 taza de manteca de karité.
  • 2 cucharadas de aceite de aguacate.
  • Media cucharada de aceite esencial de argán.
  • Media cucharada de aceite de Rosa mosqueta.
  • Un cuarto de taza de agua de rosas.
  • 2 o 3 cápsulas de vitamina E.

Preparación

No debe extrañarnos que está sea la receta más compleja y con más elementos para añadir, ya que las necesidades de una dermis reseca son variadas, por lo que se deben cubrir para combatir el problema. Por esto, vamos a preparar la crema en dos partes, comenzando por la líquida, que requiere mezclar en un recipiente el agua de rosas con el contenido de las cápsulas de vitamina E para que se incorporen.

Luego tomaremos un bol de cocina metálico, para llevarlo a fuego medio en baño María, dónde derretiremos la manteca de karité. Esta sustancia espesa recuperará su textura al enfriarse, por lo que le dará la consistencia apropiada a la crema. Una vez derretido, añadimos el resto de los aceites para obtener así la parte oleosa, que se debe incorporar de manera uniforme.

Para culminar, pasamos ambas partes al frasco dónde vamos a almacenar la preparación, que recomendamos sea de vidrio y tapa hermética, para evitar los microorganismos; por esta misma razón, se debe esterilizar antes de utilizar. Aquí ya veremos qué ambas partes se mezclan más fácilmente, dando un resultado más homogéneo, que debemos dejar enfriar por completo antes de aplicar.

Hidratante y refrescante para la piel

Hidratante y refrescante para la piel

Muchas veces, la razón de querer enfocar nuestra rutina de belleza en mejorar la humectación, se da por esa sensación de pesadez de la piel, usualmente acompañada de la transpiración, las impurezas y el calor. Por esto, aunque utilicemos productos para humectar, parece un poco insuficiente, porque necesitamos sentirnos frescos y más relajados, como cuando tomamos un buen baño al levantarnos.

Sin embargo, no siempre es posible, ni recomendable, rociar agua o cualquier líquido en la cara a toda hora, especialmente cuando pasamos mucho tiempo bajo el sol, ya que esto contribuye a las quemaduras. Para solucionar este inconveniente, nada mejor que una crema que cumpla todos los requisitos cosméticos para darnos una solución, mientras nos refresca y hace sentir tan relajados como un día en el spa.

Ingredientes

  • El gel de 1 hoja de aloe vera grande.
  • Medio pepino.
  • Un cuarto de taza de hidrolato, de acuerdo a nuestra preferencia.
  • 12 gotas de extracto de pepino.
  • 5 gotas de extracto de pomelo o zanahoria.

Preparación

En caso se conseguir la hoja o penca completa del aloe vera, debemos cortar esta por el centro, de forma horizontal, para separar la corteza que protege el gel que vamos a utilizar en la elaboración. Para obtener una textura agradable y cremosa, es mejor no licuar los cristales de sábila, sino triturar y machacar muy bien para que se forme esa gelatina que buscamos. Esta planta es ideal para humectar, aunque más adelante hablaremos de otros detalles a tener en cuenta sobre ella.

Una vez tenemos el gel, lo vertemos en un frasco de vidrio, previamente esterilizado, añadiendo uno a uno el resto de los ingredientes, comenzando con el pepino, que si puede ser licuado, aunque queda mejor machacado igual que el aloe. El hidrolato o destilado herbal, es un agua donde se han macerado algunas flores o hierbas, con un aroma muy agradable y muchas de las propiedades de la planta utilizada para elaborarlo.

Este puede hacerse en casa, o adquirirse en establecimiento naturistas, ya que se trata de un producto bastante popular. Lo añadiremos de último, ya que se trata de una sustancia líquida, que ayudará en la consistencia de la crema (es por esto que se recomienda no licuar el pepino o la sábila). El resultado será bastante líquido pero con algo de textura, ideal para aplicar a cualquier hora como un tónico semi cremoso.

Mezcla de óleos para cutis mixtos o grasos

Mezcla de óleos para cutis mixtos o grasos

La gran dificultad al momento de tratar el exceso de sebo, es que aunque se produce por una absorción desmesurada de líquido, aún necesitamos humectar la dermis a mayor profundidad, como lo haría un buen sérum. La fórmula de estos se puede emular de manera completamente natural, gracias a los beneficios y las propiedades de los aceites, tanto esenciales y concentrados, como los portadores para diluirlos.

Es por esto que, sin importar el tratamiento enfocado a los cutis grasos o con zonas grasas, por sus características mixtas, lo mejor para tratarlos no es una sustancia líquida ni cremosa, si no más bien oleosa. Aunque parece algo contraproducente, lo cierto es que de este modo, la humedad llega a niveles más profundos, mientras el óleo nos ayuda a limpiar y retirar las impurezas con mayor facilidad.

Ingredientes

  • Una taza de cera de abejas.
  • 5 cucharadas de aceite de oliva.
  • 1 cucharada de aceite de almendras dulces.
  • 2 cucharadas de aceite de jojoba.
  • Una cápsula de vitamina E.

Preparación

En un bol mediano, preferiblemente de metal para evitar accidentes, vamos a llevar la cera de abeja a calentar en baño María, para derretirla y que se incorpore correctamente a la mezcla. No debemos olvidar que una vez está se enfríe, toda la elaboración obtendrá una textura más densa y cremosa gracias a este complemento. Por ello, es buena idea conservarla durante unas horas en la nevera, antes de utilizarla.

Pero antes de adelantarnos a este paso, vamos a retirar del fuego el bol, dejando enfriar solo un poco, para luego añadir el resto de los complementos, teniendo en cuenta agregar solo el contenido de la cápsula de vitamina E. Gracias a la consistencia oleosa de todos los ingredientes, será muy fácil mezclar para que formen un aceite uniforme y homogéneo. Finalizamos envasando en un frasco de vidrio con tapa hermética y reservamos como indicamos antes.

Base de aloe vera para humectar

Base de aloe vera para humectar

Por último, no podemos olvidar a uno de los grandes protagonistas de la cosmética naturista, ya que se trata de una de las plantas más complejas que existen, así como la mejor para aplicarla en la dermis. El aloe vera o sábila, como se conoce popularmente, es muy recomendado por poseer una inmensa cantidad de nutrientes, desde vitaminas hasta aminoácidos, así como propiedades descongestionantes, astringentes, desinfectantes y más.

Por supuesto, no valdría de nada darle un papel protagónico en una lista de recetas hidratantes, si no tuviese componentes que cumplan está función, incluyendo emolientes para apoyar el trabajo de la hipodermis. Aún así, en casi de que la aplicación de sábila resulte insuficiente en sí misma, vamos a combinarla con otros ingredientes clave, para potenciar sus principios activos, como veremos a continuación.

Ingredientes

  • Media taza de gel de aloe vera machacado.
  • 3 cucharadas de miel de abeja sin procesar.
  • 2 cucharadas de yogurt natural sin azúcar.
  • 5 gotas de aceite esencial o esencia de lavanda.

Si te preocupa la resequedad de la dermis, pero no sabes cómo tratarla, te recomendamos leer estas 10 formas efectivas de hidratar tu piel de forma natural

Preparación

Se trata de una de las elaboraciones más simples, ya que no posee partes oleosas ni líquidas, sino algo espesas, aparte de las pocas gotas de lavanda, que aportan frescura y una experiencia multisensorial. Por esta razón, no es necesario realizar distintos procedimientos para mezclar en diversas tandas, más que simplemente combinar todo en un frasco de vidrio con tapa, de buen tamaño para que no se desborde.

Aún así, quizá es mejor ir añadiendo los elementos uno a uno y batiendo, comenzando con la miel y el yogurt, ya que estos son más espesos y tardarán en mezclarse. Una vez hecho esto, es momento de agregar el gel de aloe vera, que podemos licuar previamente, si queremos una textura un poco más suave.

Lo mejor de esta planta, es que gracias a su fuerte contenido de vitamina E y antioxidantes, no es necesario añadir otro conservante. Esta receta puede durar un par de semanas o más antes de comenzar a dañarse; periodo que puede aumentar si la guardamos a temperatura ambiente, en una zona limpia dónde no le de el sol. No es recomendable utilizarla luego de pasado mucho tiempo, ya que el yogurt puede ocasionar que surjan bacterias o moho.

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