Necesidades básicas de cuidado de la piel
Limpieza facial

Necesidades básicas de cuidado de la piel

Si bien es cierto que podemos encontrar mucha información sobre cosmética, en redes sociales, revistas, programas de televisión y demás medios de comunicación, muchas veces estos se enfocan en el comercio de productos de belleza. Es decir, si nos enfocamos en los comerciales y la propaganda, daremos con un sinfín de artículos y promociones con los mejores agentes para el cuidado de la piel, ya sea del cutis o de cualquier otra parte del cuerpo.

Necesidades básicas de cuidado de la piel

Sin embargo, lo esencial a veces es lo que más ignoramos, como el por qué debemos utilizar una crema humectante, exfoliarnos de vez en cuando o incluso aplicar algún tipo de sustancia antiedad, que nos ayude contra la aparición de las imperfecciones. Esto se debe a que desconocemos lo que requiere nuestra dermis para mantenerse saludable, en forma y resistente, es decir, fuerte y hermosa tanto a la vista como al tacto.

Esto se refiere a las necesidades de nuestro cuerpo, o específicamente, de este órgano superficial tan importante, que no solo debe cuidarse para mantener su belleza, sino porque es esencial para la protección del cuerpo humano y su sistema. Por ello nos enfocamos en la cosmética, pues en este punto, es la ciencia que no solo nos ofrece una imagen linda y perfecta, sino que ayuda a complementar el estado de la dermis a través del mantenimiento de la salud.

Por ello, el reconocer y aceptar estas necesidades, no solo va a ayudarnos estéticamente, sino a un nivel que debería ser mucho más importante, pero que a veces no prestamos atención por quedar eclipsado por aquello que podemos ver. Para solucionar cualquier duda acerca de este punto, nos enfocaremos en todo lo necesario para entender la razón de todas las recomendaciones cosméticas, al igual que el uso de las cremas, ungüentos y demás productos.

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Conocer sus detalles y características

Conocer sus detalles y características

Aunque más adelante hablaremos puntualmente de las necesidades, también es menester saber cómo es que cada carencia o solución se refleja en la piel, así como el por qué cada tipo de producto o sustancia es apta o no para nosotros. Esto se debe a distintas variantes fisiológicas, que van desde las diferencias entre la dermis masculina y femenina, hasta cada uno de los detalles como la fragilidad y el envejecimiento tópico.

En cuanto al primer punto, demostrando el hecho de que no es una exageración la existencia de cosméticos para hombres y para mujeres, debemos saber que los primeros poseen una dermis más gruesa y resistente, con una mayor cantidad de fibras orgánicas. Es por esta razón que los hombres son menos susceptibles a las imperfecciones, como arrugas y líneas de expresión, pero sufren más de resequedad, acumulación de impurezas y exceso de sebo.

En cuanto a las mujeres, aunque también deben enfocarse en hidratar y limpiar el cutis, es necesario que den igual importancia a la complementación del colágeno, la queratina y otros nutrientes antiedad. Más allá de la variación de acuerdo al género, debemos saber que cada persona es diferente, no solo en cuanto se refiere a sí mismos, sino a su cuerpo, incluyendo la piel, por lo que debemos reconocer esta diversidad.

Los diferentes tipos de piel

Uno de los esquemas tópicos más conocidos es la clasificación de la dermis, ya que podemos encasillar algunas de sus características, como la presencia del sebo, humedad, resequedad y otros factores, dentro de una de las 4 variantes. Se trata de los tipos de piel seca, grasa, normal o neutra y mixta, aunque muchos consideran que la dermis sensible también entra entre estas categorías, pero nosotros lo enfocaremos de forma diferente.

Las distinciones son bastante claras, por lo que puede reconocerse cada una de manera simple al tacto, además de que sus nombres son bastante explícitos, por ello, sabemos que la normal o neutra es aquella que posee factores más comunes; mientras que la mixta, por el contrario, es la que más suele variar, ya que representa un cutis que varía de tipo en distintas zonas; por ejemplo, es grasa en el área de la frente y la nariz, pero seca en las mejillas y la barbilla.

En cuento a las últimas dos, diremos que la seca es aquella que posee una menor cantidad de humedad, debido a la falta de retención de agua en su interior, lo que se deriva en problemas de resequedad y fragilidad. Finalizando, la grasa es la que, por el exceso de humedad, libera la mayor cantidad de sebo y atrapa más impurezas del exterior, por lo que necesita de un enfoque en la limpieza. Esto dos da una idea de la importancia de saber en qué clasificación entra nuestra piel.

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Tonalidad, sensibilidad y resistencia

Otro de los factores a entender se debe al tono de la dermis, aunque esto pueda crear un poco de polémica, se debe diferenciar las más claras de las más oscuras por su estructura, ya que las primeras poseen una menor cantidad de una molécula conocida como melanina, encargada de la protección solar y de otros factores externos. Por esta razón, las personas de piel oscura son menos propensas a las quemaduras solares y los golpes de calor.

Volviendo al tema de la sensibilidad, de nuevo debemos enfocarnos en la estructura tópica, pero esta vez a un nivel más físico y visible, lo que se refleja también en la resistencia a las imperfecciones y otros elementos. Esto no quiere decir tan solo que, las dermis más fuertes tiendan a sufrir menos de arrugas, sino que también de factores como ardor, enrojecimiento, reacciones alérgicas, inflamación, aspereza y afecciones como dermatitis o eccemas.

Lo fundamental del cuidado dérmico

Lo fundamental del cuidado dérmico

Como hemos dicho al principio, si nos fijamos tan solo en la información de comerciales o propaganda, podríamos pensar que nuestra piel tiene decenas de necesidades diferentes, ya que cada factor de alteración de su salud puede representar un problema independiente. Sin embargo, lo cierto es que la ciencia se ha encargado de demostrarnos que las mismas se pueden reconocer como 5 elementos fundamentales que debemos precisar.

Esto significa que, solucionar cada una de estas 5 carencias, nos puede llevar a encontrar una mejoría en muchas de esas pequeñas alteraciones que, en un principio, son las causantes de que la dermis pierda su estructura, resistencia y belleza. Aun así, no debemos olvidar que si queremos mantener la piel sana y hermosa, no debemos ignorar ninguna de estas necesidades, sino buscar una rutina de cuidado que nos ayude a solucionarlas todas a la vez.

Limpieza

Si enumeramos esta lista por su orden de importancia, quizá la limpieza tópica sea la número uno, pero lo cierto es que, de igual manera, se gana esta posición por ser la primera a la que debemos buscar solución, porque una dermis sucia, llena de impurezas, sebo y demás elementos negativos, simplemente no será capaz de obtener los nutrientes y factores que le demos para mantenerla saludable, hermosa y, sobre todo, resistente al envejecimiento y las alteraciones.

Esto no quiere decir que debamos recodar bañarnos a diario, lavarnos la cara al menos dos veces al día, o sencillamente utilizar jabón siempre que llevemos a cabo alguna de estas actividades, para así asegurar la eliminación de los elementos externos. La limpieza debe ser mucho más que eso, llevando esta acción a niveles en los que, de otro modo, tan solo sería una quitar la suciedad de manera superficial e insuficiente.

En primer lugar, debemos saber que la piel está conformada por miles y miles de pequeños hoyitos, conocidos como folículos pilosos, o popularmente llamados poros; entre ellos, algunos son bastante visibles, pues es donde se encuentra la raíz del vello de nuestro cuerpo. La función de los mismos se puede ver de dos formas, ya que no solo permiten la absorción de la humedad y otros elementos, sino que por ellos se libera la sudoración y el exceso de sebo.

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Lo que debemos reconocer aquí es el tamaño tan pequeño de estos poros, por lo que, aunque se puedan obstruir por el ingreso de restos de maquillaje, suciedad e impurezas, no son liberados con el simple uso de agua y jabón. Por ello, para mantenerlos limpios, debemos asegurarnos de utilizar desmaquillante, limpiadores tópicos y faciales, así como de realizar una rutina exfoliante, al menos una vez a la semana.

Hidratación

Otro factor de gran importancia es la permanencia de la humedad a nivel tópico, ya que es fundamental saber que no solo nuestro cuerpo, de manera general, necesita del agua que obtenemos al ingerirla, sino que cada órgano independiente, incluido el superficial, requiere de sus propias cantidades de líquido, que pueden llegar, en este caso, tanto del interior del organismo como desde el exterior, a través de los poros que antes mencionamos.

En este punto, no se trata de lo que podemos obtener al hidratar, sino todo lo contrario, de aquellas falencias carencias en las que podemos incurrir por la falta de humedad, como pueden ser la pérdida de los niveles de colágeno y la molécula que este produce, la elastina, encargada de la cohesión de los tejidos, mediante la administración de algunas características como la elasticidad, tonicidad, resistencia y firmeza.

De igual manera, la pérdida de nutrientes, que reconoceremos en el siguiente apartado, se puede ver cuando la dermis comienza a sufrir de resequedad, al no tener la cantidad suficiente de líquidos retenidos en su interior. Por último, debemos recordar que la dermis es una barrera que protege nuestro organismo, por lo que la resistencia otorgada por los líquidos también ayudará en este punto, a través de la termorregulación que mantiene nuestra temperatura nivelada.

Nutrición

Ya hemos mencionado al colágeno, importante por la producción propia de la elastina, que también conocimos anteriormente, como dos de los nutrientes vitales para la salud tópica, pero son muchísimos los que debemos tener en cuenta. Esta tabla nutricional es protagonizada por las vitaminas, entre las que encontramos las de tipo A, B12, B8 (biotina), B3 (niacina), C, D, E y K, como las más necesarias en la escala tópica.

Esas deben ser acompañadas de algunos minerales esenciales, como el zinc, el cobre y el selenio; ceramidas que ayuden en la retención de la humedad antes mencionada, antioxidantes para evitar la oxidación producida por la generación de los radicales libres y sílice, que aumenta la producción del colágeno junto a la vitamina C. Otros elementos necesarios son los ácidos grasos (Omegas 3 y 6), los probióticos que previenen los eccemas y el ácido hialurónico, con sus múltiples funciones.

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Como podemos ver, son una gran cantidad, aunque hemos mencionado los más importantes, dejando de lado algunos que, de forma natural, suelen llegar a la dermis a través de la alimentación, al igual que estos. La gran diferencia es que no se requieren niveles tan altos de esos nutrientes, por lo que, aquellos que obtenemos mediante el consumo y llegan a la piel desde el interior, son suficientes para suplir estas necesidades nutritivas.

Regeneración

Como cualquier otra parte del organismo, es necesaria la recuperación de las lesiones, ya que estas generan puntos de debilidad, donde puede aumentar la presencia de imperfecciones y la carencia de resistencia natural. Esto so se refiere tan solo a la regeneración de las heridas mediante el uso de la medicina, sino de las alteraciones de su estructura, sufridas a niveles tan pequeños que muchas veces no tenemos en cuenta.

Se trata de un tema celular, ya que como sabemos, nuestro cuerpo se conforma de millones de células, que ya sea por la oxidación, el contacto con elementos negativos, las lesiones o la falta de nutrición, pueden sufrir de pérdida de salud. Por ello, es importante recurrir a elementos que ayuden a regenerar las células, aunque esto se puede suplir por los nutrientes antes mencionados, pero a veces es necesario cierto apoyo.

Complementación y combate de las imperfecciones

Por último, aunque puede representar el factor de menor importancia, está la complementación de todo lo que podemos obtener de forma natural, como la ingesta de nutrientes, la hidratación por contacto con el agua, la regeneración y demás factores. Para ello, sencillamente nos podemos apoyar en la cosmética, así como la aplicación de productos naturales que aporten todo lo necesario para que la dermis no posea carencia alguna.

Lavarse la cara una vez al día es insuficiente, por lo que los expertos advierten de hacerlo más veces. Te decimos las razones en el siguiente artículo: ¿Por qué es importante lavarse la cara dos veces al día?

Lo fundamental en este punto, es que no se trata simplemente de la aplicación de cremas o el uso del maquillaje, sino en tener en cuenta las carencias que hemos mencionado, como podrían ser la falta de colágeno, la resequedad y demás, para solucionarlas. Por ejemplo, un excelente complemento tópico es el ácido hialurónico, que se encuentra de forma natural en nuestro organismo, pero también se puede obtener como un suplemento, que aumentará la hidratación, mientras nutre de forma increíble.

El apoyo en la cosmética y la ciencia

El apoyo en la cosmética y la ciencia

Enfocándonos en el último apartado, que de alguna forma engloba todos los anteriores, como hemos podido ver, vamos a recordar en principio que la cosmética no solo aporta belleza e imagen estética, sino que en principio se basa en la obtención de estas características, siempre positivas, a través del aumento de la salud tópica, gracias a los complementos que esta ciencia ofrece al contacto, con el uso de cremas, ungüentos, tónicos, polvos y otras sustancias.

Los productos ideales para cada necesidad

En este punto, debemos decir que cada una de estas necesidades debe ser cubierta con una serie de productos, aunque algunas, como la hidratación, solo requieren de un artículo para su solución. Por ejemplo, podemos elegir entre una crema humectante efectiva o un sérum, que ofrece una retención de agua a mayor profundidad; aunque de acuerdo con los especialistas, combinar ambos puede ser una manera ideal de obtener ventajas realmente positivas.

En cuanto a la nutrición, podemos asegurar que depende de nuestra dermis y sus características generales, pues muchas veces el surgimiento de las imperfecciones se debe a la falta de colágeno, una reducción en los niveles de vitaminas, la oxidación celular, el descenso de los minerales o simplemente una mala alimentación. Aunque hay cosméticos capaces de ofrecernos todo lo necesario, lo mejor es visitar a un experto que sea capaz de recomendarnos los más eficaces.

Esto último puede ser cubierto, de igual manera, si nos tomamos un momento para conocer los mejores complementos y suplementos tópicos, como el ejemplo del ácido hialurónico, los multivitamínicos en ungüento, los tónicos nutritivos y demás presentaciones. De igual forma, no solo productos cosméticos pueden ser ideales, sino que hay métodos como las terapias láser, por radiofrecuencia e incluso las mascarillas de arcilla que nos pueden ayudar.

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En cuanto a la regeneración, ocurre lo mismo en el caso de la hidratación, pero la metodología puede variar un poco más, ya que como hemos mencionado, depende de las carencias de nuestra dermis, aunque debemos acotar que la mayoría de los productos antiedad son ideales en este caso. Lo más importante, si tenemos lesiones tópicas notorias, es contar con los astringentes para como una posible solución.

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