Esponjas desmaquillantes ¿cómo se usan
Limpieza facial

Esponjas desmaquillantes ¿cómo se usan?

Cuando entramos en el campo de la estética, con el simple hecho de pensar en todo lo que implica cuidar nuestra piel, tornarla más hermosa y llamativa, mientras mejoramos nuestra imagen general, son muchos los conceptos que nos vienen a la mente, pues realmente hay decenas de cosas que podemos hacer para conseguir todo esto, desde tratamientos de belleza hasta la simple aplicación de productos, como cremas antiedad, antiarrugas y maquillajes.

Esponjas desmaquillantes ¿cómo se usan

Sin embargo, todo ello implica algo más cuando se trata de último punto mencionado, ya que los embellecedores nunca deben permanecer demasiado tiempo en nuestro rostro, especialmente durante la noche. Esto significa que no solo debemos removerlo para aplicar otro estilo diferente al día siguiente, sino porque de no hacerlo, podríamos arruinar el trabajo del cuidado del cutis que tanto nos cuesta, debido a las consecuencias de su contacto prolongado con la dermis.

Por ello, existen decenas de métodos desmaquillantes, que incluyen desde el uso de una sustancia removedora, usualmente líquida o de textura bastante suave, hasta medios por los cuales aplicarlos, como las famosas esponjas. Estas vienen en diferentes presentaciones, pero casi todos las conocemos por su parecido con las que utilizamos para lavar los platos, o una comparación con aquellas exfoliantes para frotarnos cuando nos duchamos, solo que más suaves y delicadas.

El problema radica en que para algunos es desconocida la forma correcta de utilizarlas, ya que se trata de un elemento que a simple vista no parece funcionar del modo que aparenta, pues suena un poco extraño el remover el embellecedor facial con una esponja. Por esta razón, nos tomamos esta ocasión para explicar un poco más a detalle su funcionamiento y uso, incluyendo el hecho de la limpieza posterior, para poder utilizarlas en diferentes ocasiones sin que se dañen o pierdan la forma.

Pensando en quienes prefieren los cosméticos desechables y de rápido efecto, presentamos las toallitas, pero si quieres saber si realmente son efectivas, es posible que quieras leer ¿Son buena opción las Toallitas desmaquillantes?

El concepto de este producto

El concepto de este producto

La idea básica es bastante sencilla, pues debido a que las sustancias desmaquillantes, que suelen tener una textura y consistencia bastante líquida, requieren de un medio para ser aplicadas, siempre podemos aprovechar uno que nos brinde ciertas ventajas. Por ello, en vez de simplemente utilizar nuestros dedos o las manos, podemos rociar un poco del líquido en una esponja para frotarla por el rostro de manera uniforme.

Estas esponjitas son pequeños trozos de material entretejido, de forma que queden espacios y burbujas de aire en su interior, las cuales se rellenan con el líquido, permitiendo así que se absorba una gran cantidad de este, de acuerdo al tamaño y volumen del medio. Su fabricación es algo compleja, ya que no se puede utilizar un simple hilo de algodón o cualquier otro material parecido, pues no se conseguiría el efecto absorbente deseado.

En cambio, son elaboradas de otro tipo de materias naturales, como sería la fibra de celulosa, aunque las más comunes son las elaboradas a base de polímeros de plástico sintético, generalmente de espuma de poliuretano, ya que es el material con el que se consigue la consistencia, porosidad y abrasión necesarias para darles no solo la absorción apropiada, sino la capacidad de exfoliar suavemente y desprender el maquillaje.

La mejor comparación que podemos hacer es con las esponjas de cocina, esas que utilizamos para lavar los platos sucios y las ollas o sartenes después de comer, que son capaces de retener una gran cantidad de agua y espuma jabonosa, que van liberando en la superficie a limpiar, mientras disuelven la suciedad gracias a los tensioactivos del jabón, absorben y retienen las impurezas entre los poros y espacios dejados durante su fabricación.

El concepto es el mismo, pero en vez de utilizar jabón o detergente, las esponjas desmaquillantes aplican cualquier clase de producto ideal para remover el maquillaje, aunque también son aptas para utilizar con otros elementos cosméticos limpiadores, que remueven el cebo y demás. Sin embargo, la porosidad de estas es mayor, aunque también son más suaves, para que lo lastimen o irriten la piel.

La ventaja de los elementos reutilizables

El mismo concepto lo dice todo, ya que muchas veces pensamos en el removedor de maquillaje más común y extendido por el mundo, las toallitas desmaquillantes, recordando los efectos que causan en el ecosistema y la vida natural del planeta. No se trata de ser un fanático naturalista, sino de tener en cuenta la consciencia de conservación de todos los ecosistemas y su interacción con la contaminación que producimos los seres humanos.

Por ejemplo, cuando desechamos estos productos arrojándolos por el drenaje, terminan en las cloacas, llegando al mar tras viajar por las alcantarillas, donde se acumulan con otros desechos como bolsas plásticas y latas de aluminio. Ninguno de estos materiales se cuentan como biodegradables, sino que son resistentes y duran años contaminando los océanos y las playas, lo mismo que los ecosistemas terrestres cuando son arrojados allí.

Otra gran ventaja de cualquier producto reutilizable, es aquella que podemos ver reflejada de forma directa en nuestro bolsillo, cuando notamos el ahorro económico que podemos obtener al recurrir a estos. Ya que no tendremos que están adquiriendo una y otra vez el mismo material, sino que podemos conservarlo y utilizarlo en muchas ocasiones, siempre que lo cuidemos correctamente, podremos notar la diferencia.

Esponjas konjac, las favoritas de la actualidad

Aunque hay algunas variantes en cuanto a los materiales de fabricación, a día de hoy existe una presentación que se ha ganado el corazón de los amantes de la estética, sean especialistas o usuarios cotidianos del maquillaje. Se trata de uno de estos discos absorbentes elaborado con las raíces de una planta de origen asiático conocida como konjac, que hereda su nombre al producto cosmético para así reconocerlo fácilmente.

No solo se trata de una fibra natural, que se obtiene al dejar secar la raíz, exprimiendo todo el contenido líquido de la misma, para luego tejer las fibras, sino que tiene algunas ventajas, como una increíble suavidad. Por ello, es realmente ideal para personas con la piel sensible, ya que nos permitirá una leve exfoliación, son causar alguna molestia, enrojecimiento o irritación tan comunes con el simple contacto de esta dermis tan sensible.

Por ello, se recomienda su uso incluso si sufrimos de algún padecimiento tópico, como dermatitis o algún eccema, así como acné o lesiones variadas en el cutis, que pueden ocurrir debido a diversos factores. Sin embargo, debemos recordar que sigue siendo un material poroso, aunque mucho más suave que cualquiera de las otras presentaciones, por lo que no debemos utilizarlo si sufrimos alguna quemadura o tenemos una herida abierta en el rostro.

El desmaquillado mediante estas esponjas

El desmaquillado mediante estas esponjas

En realidad, se trata de un proceso bastante sencillo, pues lo que buscamos del producto es que absorba las sustancias desmaquillantes apropiadas, como puede ser el agua micelar, las leches limpiadoras o cualquier otro artículo de esta clase. No es necesario que sea precisamente líquido, ya que con el gel o la espuma limpiadora funciona igualmente, al retener en su misma una cierto volumen de la fórmula.

Para ello, podemos simplemente dejar caer un poco del limpiador sobre nuestro medio, o unirla levemente en el producto, si el envase de presentación del mismo lo permite, aunque antes de hacerlo, se recomienda humedecer un poco la esponja en agua limpia, exprimiéndola antes de combinarla con la sustancia desmaquillante; con esto nos aseguramos que la misma no absorba demasiado, desperdiciando así parte del líquido que se quedaría en el interior.

Ya que tenemos en manos la esponja, previamente humedecida y empapada con el desmaquillante, solo debemos comenzar a frotar suavemente las zonas donde queremos eliminar el maquillaje, comenzando por aquellas donde la piel es más firme y se utiliza menos embellecedor, como serían las mejillas, los pómulos, la barbilla, la frente y la nariz, para luego pasar al contorno de ojos y los labios.

Se hace en este orden, porque si aplicamos presión, por ejemplo sobre los párpados, con el material repleto de la sustancia desmaquillante, puede ser que un poco de esta ingrese en nuestros ojos, causando algunas molestias e irritación. Lo mismo puede ocurrir en los labios, dejando caer el líquido dentro de la boca o incluso en las fosas nasales, por lo que debemos tener cuidado.

Para asegurar un mejor proceso de limpieza, vamos a ir rotando los puntos de la esponja donde estamos aplicando la presión, o los que entran en contacto más directo con la dermis, ya que será allí donde se absorba la mayor cantidad de maquillaje, junto con otras impurezas y el cebo que libera la piel de manera natural; de este modo, nos aseguramos de que, con solo humedecer la misma una vez, nos alcance para todo el rostro.

En caso de no ser así, o de tener que cubrir mucha superficie, por haber aplicado el maquillaje también en el cuello y el escote (en el caso de las mujeres), lo mejor será limpiarla y enjuagarla, exprimirla de nuevo y volver a tomar un poco de desmaquillante. De esta manera estaremos impidiendo que la suciedad que no alcance a ser absorbida, si solo frotamos con la esponja sucia, se extienda por el resto del cutis en vez de retenerse en el material.

Comparación con otros productos con la misma función

Si retornamos al ejemplo anterior, el tema de las toallitas desmaquillantes, quizá consideremos que estas, por ser tan prácticas, son mejores al momento de recurrir a ellas en cualquier situación, cuando necesitamos remover el embellecedor rápido y fácilmente. Sin embargo, las esponjas cumplen con el mismo concepto, solo que también debes tener a mano una sustancia desmaquillante en la cual humedecerla.

Lo mismo ocurre en el caso de los discos y trozos de algodón, que suelen ser los más utilizados para aplicar estos productos removedores, aunque al igual que las toallitas, son desechables, por lo que caemos de nuevo en la contaminación ambiental. Au así, existen otros materiales reutilizables, cuya manufactura se basa en fibras naturales parecidas a las esponjas, pero más compactas, por lo que no absorben tanto.

La verdadera maravilla de estas, por lo que muchos las consideran la mejor opción, es que se trata de un elemento poroso, con una textura áspera pero ligera, ideal para garantizar una exfoliación suave y placentera. Además, si decidimos adquirir las famosas esponjitas de konjac, que realmente son muy recomendadas, podremos darle el mismo uso incluso si nuestra dermis es muy sensible al contacto o a la presión.

Debemos recordar que no se debe realizar una exfoliación completa, de esas que utilizan sustancias exfoliantes específicas, diariamente durante nuestra rutina de cuidado facial, ya que podemos incurrir en lesiones en la piel. Sin embargo, la suave sensación exfoliante que garantiza el producto esponjoso, no solo resulta bastante placentera, sino que puede ser utilizada a diario, aunque no sea tan potente ni profunda como un tratamiento exfoliante completo.

Las mejores sustancias desmaquillantes para utilizar

Por supuesto, aunque podemos realizar este proceso con solo humedecer la esponja con agua limpia, incluso potenciado con una pequeña cantidad de jabón neutro, de pH balanceado, para no alterar la dermis, lo mejor es recurrir a un producto especial para estos casos. Pero teniendo en cuenta la gran cantidad de elementos que nos ofrece el mercado cosmético, sencillamente resulta difícil saber cuál es el mejor.

Ya hemos dicho que no se requiere un desmaquillante completamente líquido, pero la verdad es que son los que mejor funcionan, por lo que el agua micelar aparece como la recomendación principal para combinar con las esponjas. No solo por la suavidad y la efectividad que brinda en la remoción del maquillaje, sino porque esta agua es capaz de aportar algunas propiedades esenciales, como nutrición e hidratación.

La segunda opción, especialmente si utilizamos el conocido maquillaje waterproof o “a prueba de agua”, es un limpiador bifásico, que cuenta con dos componentes que se deben aplicar en orden para garantizar la máxima eficacia. Uno es de textura oleosa, que se puede describir como un aceite, mientras que el otro el bastante líquido, lo que permite que no solo se desprenda el embellecedor, sino que sea absorbido más fácilmente por la esponja.

¿Cómo limpiarlas tras utilizarlas

¿Cómo limpiarlas tras utilizarlas?

Una de las mayores ventajas de estas pequeñas, sea la variante que sea la que adquirimos, que como hemos mencionado, puede ser de fibras sintéticas o naturales, es que se trata de un elemento reutilizable. Esto significa que, bien cuidado, pueden durar mucho tiempo, permitiéndonos guardarlas para volver a recurrir a ellas el día anterior, la próxima semana e incluso el mes que viene, si son de buena calidad.

Sin embargo, esto puede variar enormemente, de acuerdo al cuidado que les damos, pues si simplemente las utilizamos y las dejamos a un lado del neceser, sucias y llenas de maquillaje removido, este se secará e impedirá su correcto funcionamiento. Por ello, debemos lavarlas correctamente tras darles uso, eliminando así cualquier rastro de impurezas y contaminación, incluyendo el mismo embellecedor que se ha adherido a esta.

Para ello, solo basta con recurrir a un jabón de manos o un jabón de tocador, pero incluso el que utilizamos en nuestro cuerpo, cuando tomamos una ducha, funciona perfectamente, al igual que cualquier elemento de este tipo, como detergentes suaves y jabón de lavar ropa. Aun así, se recomiendan los primeros dos mencionados, pues en caso de que quede algún residuo jabonoso, estos no afectarán la piel de nuestro rostro.

Cuando hemos terminado la rutina nocturna, simplemente vamos al baño y abrimos el grifo o lavamanos, dejamos caer abundante agua limpia sobre la esponja hasta que absorba buena cantidad, de esta manera comenzará a desprender el maquillaje. Es aquí cuando frotaremos con el jabón, teniendo en cuenta que la manufactura de este producto es bastante resistente, por lo que no debemos temer a dañarla si aplicamos presión para crear espuma.

Tras esto, solo debemos enjuagar, aunque quizá debamos repetir el proceso una o dos veces más, hasta notar que hemos eliminado todo rastro del maquillaje, así como la grasa de nuestra piel y las impurezas de la misma, que se adhieren a la esponja. Siempre debemos culminar estrujándola o exprimiéndola bien, para que no quede mucha agua acumulada, ya que puede absorber bastante, permitiendo de esta forma que se seque rápidamente.

Cada cierto tiempo, se puede realizar un lavado más a fondo por medio de la lavadora, aunque antes debemos asegurarnos de realizar el procedimiento anterior, para quitar todo residuo de embellecedor de la misma. Esto se debe a que, si colocamos la esponja a lavar junto con algo de ropa, no queremos que nuestras prendas se manchen por la falta de higiene previa del pequeño aliado cosmético esponjoso.

Su tiempo de vida útil

Quizá parece que de esta forma podría durar años, ya que con el paso del tiempo no se nota que pierda la forma o que el tejido de la misma comience a deshacerse, sino que se mantiene firme y libre de humedad o suciedad. Aun así, esto es incorrecto, ya que tendremos que sustituirla por otra, si somos ambiciosos y no notamos daños en la misma, tras unos cuantos meses de uso, aunque no por las razones que podríamos creer.

Se trata de que, siempre que un material o elemento pasa demasiado tiempo en contacto con el agua, ya sea por la humedad o por el lavado constante, comenzará a retener algunas bacterias, que luego pasarán a nuestra piel. Esto puede ocurrir incluso con la ropa, siempre que la lavemos muy seguido y no le permitamos secarse correctamente, pero como se trata de una fibra más fina y ligera, no suele presentar dicho problema.

Una esponja, en cambio, tiende a absorber gran cantidad de líquido, como hemos visto anteriormente, por lo que, incluso si la exprimimos con fuerza, se podría comparar a una camisa que podemos a secar sin extenderla. Si hacemos este experimento, notaremos que se seca en el exterior, pero al interior continuará húmeda durante mucho más tiempo, por lo que se vuelve un hábitat óptimo para los microorganismos.

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