Cómo lavarse la cara
Limpieza facial

Cómo lavarse la cara

Lavar nuestro rostro es algo que debemos hacer sin falta todos los días de nuestra vida, al menos dos veces, la primera en la mañana al levantarnos y asearnos y la segunda antes de irnos a dormir. Este paso es considerado como una parte esencial tanto de la rutina de higiene personal como del cuidado del cutis, ya que se ha demostrado que tiene gran impacto tanto en la salud como en la apariencia de la piel de nuestro rostro.

Cómo lavarse la cara

Antes de comenzar, puedes tomarte un momento para visitar el siguiente artículo, donde podrás descubrir los 15 errores que estás cometiendo al lavarte la cara

Existen muchas maneras de hacerlo, algunas bastante prácticas y otras no tan eficientes, por lo que para algunos entender la manera correcta de hacerlo se puede volver todo un reto a superar, pero que sin duda alguna vale la pena tomarse el tiempo de enfrentar y comprender a profundidad para lograr hacer los cambios necesarios que te lleven a realizar un correcto lavado y conseguir los mejores resultados y beneficios del mismo.

Debemos tener en cuenta que muchas personas, por diversas razones dejan un poco de lado este paso tan indispensable, restándole importancia y limitando el lavado de su rostro a la aplicación de agua y jabón durante la hora del baño, ignorando totalmente las consecuencias que este acto puede traer a la apariencia y estado de su piel, las cuales si bien a corto plazo pueden parecer imperceptibles, a medida que pasan los años se torna mucho más notorias.

Por esto, en nuestro blog consideramos de suma importancia que todas las personas, sea que consideren que saben lavarse el rostro como quienes saben que lo hacen mal, se tomen un tiempo para aprender todo sobre este proceso tan importante, descubran tanto la manera correcta como los errores más frecuentes, siendo justo estos puntos clave de los que te hablaremos el día de hoy.

Entre el ajetreo del día a día, las necesidades de la dermis suelen quedar un poco de lado, si no quieres que esto te pase a ti no dejes de consultar el tema especial donde se detalla las  Necesidades básicas de cuidado de la piel

Cuáles son los errores más comunes al lavarse el rostro

Cuáles son los errores más comunes al lavarse el rostro

Es posible que hasta la fecha, seas de los que acostumbra a lavar su piel con cierta frecuencia, pero de vez en cuando o muy frecuentemente termines teniendo la sensación de que si bien han estado haciendo las cosas como creen correctas, al pasar los días el resultado no es tan favorecedor como esperaban, llegando a la conclusión de que algo está mal con tu piel o con los productos que aplicas a la hora de lavar el rostro.

Esto, aunque no lo creas es mucho más común de lo que parece, y aunque puede deberse a muchas razones la verdad es que la más común de todas es el estar cometiendo algún tipo de error antes, durante o incluso después del proceso de lavado del rostro. Lo que significa que con el simple hecho de cambiar podrás conseguir los resultados que siempre has esperado.

Debemos aclarar que posibles errores a la hora de lavar la cara hay muchos, pero hoy te hablaremos solo de los más comunes. Si tras leer determinas que ninguno de ellos aplica a tu caso lo más recomendable es que tomes algo de tiempo y consultes a un especialista, quien te ayudará a determinar en tu caso particular qué parte del proceso de lavado debes cambiar o si tu problema se debe a razones que van mucho más allá y ameritan otra case de cambio o tratamiento.

En general, podríamos decir que entre los errores más frecuentes que tanto mujeres como hombres pueden cometer al momento de lavarse el rostro, los más llamativos y comunes son:

No lavarse las manos antes de comenzar

Algunas personas creen que para lavar la piel del rostro no es necesario aplicar ningún tipo de preparación previa. Pero la verdad es que sí es sumamente necesario, y la más importante de todas es realizar una correcta y profunda limpieza a las manos con agua y jabón, en la que el objetivo es eliminar de ellas todo rastro de suciedad y bacterias.

Esto se debe a que durante el día nuestras manos se ven expuestas a otra clase de contaminantes distintos a los de la piel de nuestra cara, ya que con ellas realizamos prácticamente todas las acciones del día a día, tocamos cosas en la calle, las pasamos por ambientes poco higiénicos y en general las mantenemos mucho más sucias que el resto de nuestra piel aunque sea algo que muchas veces siquiera notamos.

Luego, al lavar el rostro y aplicar los productos adecuados, frotamos nuestra piel con las manos, lo que termina llevando cualquier suciedad que en ellas se encuentre a la piel de la cara, aumentando enormemente las probabilidades de desarrollar acné debido a que muchos limpiadores o jabones faciales no son lo suficientemente fuertes para retirar algunas de estas bacterias.

Es por esta razón que siempre pero siempre que pienses lavar tu cara, debes comenzar por realizar un lavado a tus manos, procurando evitar a toda costa combinar la suciedad de estas con las de tu rostro ni guiarte con la falsa creencia de que “todo se lava junto” ya que está totalmente comprobado que no y este acto de pereza puede costar la efectividad de tu lavado facial.

Comenzar a lavar el rostro sin haber desmaquillado correctamente

Otro error bastante común y que afecta principalmente a las mujeres más jóvenes es el hecho de que ya sea por apuro, pereza, olvido o la simple necesidad de realizar la limpieza facial más rápidamente, comienzan a lavar la piel del rostro sin antes haber aplicado productos desmaquillantes para retirar todo rastro de estas sustancias de la piel, principalmente en el caso de que se haya aplicado productos a prueba de agua.

Esto la mayoría de las veces se debe a la falsa creencia de que al lavar el rostro se está eliminado también el maquillaje, ya que suele darse esa impresión al comenzar a correr poco a poco la sustancia de la piel junto con el jabón o limpiador facial, pero la verdad es que este es un truco bastante engañoso ya que el lavado por sí solo nada más va a tener la capacidad de retirar el exceso más visible de maquillaje, dejando aún en la piel una suave capa bastante difícil de notar.

Junto con esta capa de maquillaje, va a quedar impregnada en la piel una gran cantidad de suciedad, sudor o incluso sebo, que se termina asentando y generando la sensación de que la piel no está del todo limpia, sumado al hecho de que se aumenta la probabilidad de desarrollar acné y ver surgir antes de tiempo arrugas y líneas de expresión.

Para limpiar el rostro de manera adecuada no es necesario utilizar productos químicos ni comerciales, ya que la naturaleza nos ha sabido regalar una larga lista de alternativas ¿No sabes a qué nos referimos? Descúbrelo en nuestro tema especial donde te estaremos explicando 5 formas naturales de limpiarte la cara

Utilizar la misma toalla que para el resto del cuerpo

Este error de todos es por mucho el más común en personas de todas las edades e independientemente de su sexo, y se refiere al aparentemente simple e inocente hecho de secar la piel del rostro con la misma toalla con la que secan el resto de su cuerpo a la hora del baño y no tener una para uso exclusivo del lavado facial.

Este punto puede parecer un tanto exagerado o incluso para algunos rozar en lo ridículo, pero en realidad tiene bases bastante claras y que pueden incluso considerarse muy similares a las mencionadas en el primer error que incluimos en nuestra lista, el del lavado de manos.

Y es que la verdad por más que la vemos nuestro cuerpo, es normal que poco a poco la toalla que utilizamos acumule restos de suciedad e incluso piel muerta, siendo esta la razón por la que requiere ser lavada. Al utilizarla también para el rostro estamos llevando a nuestra piel todo lo que la toalla contiene, incluida la piel muerta, suciedad y bacterias haciendo que el trabajo de limpieza no sea tan efectivo.

Hacer esto con demasiada frecuencia aumenta las probabilidades de desarrollar acné para todo tipo de pieles, pero principalmente para las pieles más grasas, quienes suelen ser las más afectadas por este tipo de problemas, además puede llegar a producir la formación de manchas y hongos si no tenemos el suficiente cuidado.

Junto a este error encontramos otro bastante similar y que debe ser incluido en la misma categoría. Queda más que obvio aclarar que si es necesario una toalla propia para la cara, está en cada uso deberá estar lo más limpia posible ya que a pesar de ser de uso exclusivo también se irá poco a poco ensuciando y va a requerir un lavado adecuado para no tener las mismas consecuencias.

Lavar el rostro muchas veces al día

De toda nuestra lista, este error es el que para muchos puede resultar más inesperado, y es que si bien lavarse la cara trae grandes beneficios tanto para la salud de la piel como para su apariencia, en esto también aplica el dicho de que todo en exceso es malo.

Lo ideal es lavarse la cara dos veces cada día como hemos indicado en nuestro artículo, en casos especiales se puede aplicar uno o dos lavados extra si lo amerita la situación en la que nos encontramos, pero estos no deben ser de forma habitual ni mucho menos como parte de una rutina diaria ya que puede deteriorar la piel.

Lavar el rostro en exceso es más negativo de lo que parece, ya que a lo largo del día nuestra piel produce sustancias que requiere para funcionar adecuadamente como el sebo o el sudor, que mientras sean moderados ayudan a preservar la forma natural de este importante órgano, logrando mantener la humedad en el interior y los contaminantes en el exterior.

El simple hecho de impedir que estas sustancias cumplan con su función puede producir una grave resequedad en la piel, lo que aumenta la probabilidad de que se deteriore antes de tiempo, surjan arrugas, líneas de expresión, se vuelva poco a poco más frágil y delgada y se le dificulte impedir que los rayos UV del sol penetren en el interior y produzcan la acción negativa de los llamados radicales libres.

Por esta razón, muchas personas se preocupan y sienten que algo está mal en su piel, ya que realizan un lavado siguiendo los pasos e instrucciones adecuadas pero más de dos veces cada día, ignorando totalmente el hecho de que realmente su piel está siendo sobre estimulada y se está limitando enormemente su capacidad de cumplir de forma adecuada las funciones que requiere para el organismo.

Si te interesa entrar en el mundo de la cosmética natural pero no tienes muy en claro por donde dar tus primeros pasos, te puede interesar nuestro tema especial donde hablamos de las mejores recetas de Cómo hacer un limpiador facial casero

Como lavar el rostro correctamente

Como lavar el rostro correctamente

Una vez identificados cuáles son los errores más comunes en el proceso de limpieza facial, muchos creerían que ya está todo dicho y que solo es cosa de evitar lo que no se debe hacer y proceder con una limpieza común con agua y jabón o con productos especiales para el cuidado facial y el momento del lavado del rostro.

Pero este punto y el proceso de limpiar adecuadamente la piel, a pesar de ser algo sencillo si merece ser bien explicado, ya que el hacerlo adecuadamente es una actividad que consta de varios pasos y puntos que solo son totalmente efectivos si son realizados de manera ordenada, dando cada uno por terminado antes de pasar al siguiente.

Si no entiendes muy bien a qué nos referimos, permite que te expliquemos, ya que facilitar el trabajo hemos decidido organizar y explicar cada paso del proceso en orden, con el objetivo de que no te quede ninguna duda y logres a partir de hoy mismo comenzar a lavar todo tu rostro con la seguridad de que al final quedará mucho más limpio, suave y libre de contaminantes que nunca.

Paso 1. Lava tu cara con agua fría o templada

Es curioso que el primer paso para limpiar el rostro correctamente sea lavarlo, cuando antes te indicamos que jamás lo hagas sin haberte desmaquillado. Pero en este primer paso nos referimos al uso exclusivo de agua fría, sin ninguna clase de jabón o producto especializado para la limpieza facial.

Este paso sirve para revitalizar el rostro, eliminar los excesos de maquillaje y preparar a los poros para la limpieza real que comenzará en el siguiente punto. Hacerlo es importante ya que elimina las impurezas superficiales e impide que las mismas se alojen en una capa más interna y difícil de manejar.

Paso 2. Desmaquillar toda la piel si es necesario

Una vez que has lavado tu rostro con agua sola, es momento de comenzar a desmaquillar si habías aplicado este producto con anterioridad. Para ello puedes recurrir a muchas opciones ya sean geles, toallitas desmaquillantes, aguas, aceites o incluso leches, teniendo siempre presente que el producto sea de buena calidad y se adapte a las necesidades de tu piel.

Con este paso vas a lograr retirar la capa más externa de suciedad, el maquillaje, y junto con ella gran parte de otros contaminantes, dejando tu piel ya con una apariencia mucho más limpia y tersa que antes al punto de que puedes llegar a pensar que ya todo está listo, pero no te dejes engañar, a penas es la mitad de todo el proceso.

Hay métodos que te pueden ayudar a ir un paso más allá. Para conocer todo sobre la técnica que está revolucionando el mundo visita Doble limpieza facial

Paso 3. Utiliza un limpiador facial o un jabón compatible con tu tipo de piel

Tras desmaquillar ahora sí será momento de aplicar sobre el rostro los productos adecuados para eliminar la mayor cantidad posible de suciedad y todo pequeño rastro que el producto anterior pudiera haber dejado tras de sí. Lo ideal en este paso es acudir a una línea de productos que sea pensada especialmente para tu tipo de piel, incluyendo las necesidades propias que esta posee.

Puedes optar ya sea por un agua micelar, un limpiador facial o si prefieres una limpieza más convencional y no te sientes del todo bien si no ves espuma, puedes acudir a jabones naturales de leche, avena o miel o a jabones limpiadores especiales para el rostro, de los cuales hay muchos en el mercado.

Este es por mucho el paso más importante y requiere ser tomado en serio, por lo que tendrás que valerte ya sea de tía dedos o de otras herramientas como cepillos limpiadores para frotar y tallar los lugares más difíciles con suaves movimientos circulares sin llegar a lastimar la capa externa de la piel.

Paso 4. Aplicar productos  especiales para el cuidado del rostro

Para terminar y asegurarte que tu piel va a mantenerse saludable y fresca no te puedes olvidar de aplicar productos para el cuidado facial, tanto sérum como crema facial humectante que logren ayudarte a evitar cualquier daño o a reparar poco a poco las imperfecciones que ya estén presentes en tu rostro.

¿Te ha gustado este artículo? Descubre más de este tema visitando el siguiente link: ¿Por qué es importante lavarse la cara dos veces al día?

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