Parabenos en cosmética, cuales evitar
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Parabenos en cosmética, cuales evitar

Los seres humanos hemos hecho muchas cosas a lo largo de nuestra existencia, algunas realmente buenas, mientras que otras incluso queremos olvidarlas, aunque usualmente todas son atribuidas a algún individuo en particular. Lo que nos corresponde a todos, es el progreso de nuestra historia, la tecnología, los avances de la ciencia, la medicina y todo eso que, si comparamos con el pasado, en la actualidad es mucho más completo.

Parabenos en cosmética, cuales evitar

Sin embargo, el problema es que muchos de esos avances, en especial cuando intervienen ganancias millonarias, han llevado al uso de métodos, objetos, sustancias o componentes que pueden ser riesgosos. Si hablamos de productos cosméticos, el peligro tiende a aumentar, ya que estos están diseñados para el contacto con la piel, a veces de manera muy prolongada, durante ciertos tratamientos, aunque otras para ser aplicados temporalmente.

Cuando en estas cremas, ungüentos, tónicos y sustancias variadas, se introduce un ingrediente del cual tenemos duda, como son los parabenos, muchos tienden a ignorarlo, ya que si está allí, debe ser algo positivo. Aun así, debemos tener en cuenta que a veces, a quienes fabrican estas soluciones, se les escapa una u otra consecuencia de su uso, ya sea por negligencia o por el simple hecho de que, al ser tan popular, no hay suficientes pruebas de que conlleven algún riesgo.

Lo bueno de todo esto, es que como en muchos otros casos, existen un gran número de estos agentes, algunos que han demostrado ser tóxicos y hasta nocivos, mientras que otros, de uso actual, son aceptados por los especialistas. El problema está en saber reconocer cual es cual, ya que lamentablemente, aunque el público no quiera aceptar un ingrediente, mientras no se prohíba, seguiremos encontrándolo de vez en cuando.

Los parabenos y sus diferentes tipos

Los parabenos y sus diferentes tipos

No se trata de un producto que vamos a utilizar por nosotros mismos, por lo que difícilmente lo encontraremos en alguna tienda para adquirirlo y aplicarlo, sino que es un ingrediente industrial. Se trata de un conservante, natural pero procesado químicamente, que se añade a diferentes sustancias, como alimentos, artículos de aseo, limpieza personal, maquillaje y otros cosméticos.

Como cualquier conservante, su función es la de mantener alejadas las bacterias, moho, hongos, levaduras y cualquier otro microorganismo, que afecte de manera directa la calidad de la sustancia que protegen. Es decir, que evitan la formación de vida orgánica en los productos, lo que implica que estos no se deterioran tan rápido, ya que los microorganismos son los encargados de descomponer estos elementos.

Para hacer una comparación sencilla de entender, podemos pensar en los desinfectantes, tanto los que utilizamos para limpiar nuestro hogar, como los que aplicamos en las heridas y lesiones para evitar que se infecten. Al mantener alejados a otros organismos, eliminando aquellos considerados infecciosos, de puede mantener la zona limpia y evitar la proliferación de estas bacterias y demás.

Su origen es un ácido llamado para-hidroxibenzoico (reconocido por sus siglas en inglés PHBA), producido de forma natural en algunas frutas, vegetales y verduras, como la cebolla, zanahoria, pepino, cerezas, arándanos y otras bayas. Sin embargo, estos no son los que se utilizan de forma directa en la cosmética, sino un derivado de los mismos, por la interacción con nuestro organismo.

Esto se debe a que la PHBA también es producida, de manera natural en nuestro cuerpo, debido a la descomposición de algunos aminoácidos, que ingresan a través de la ingesta de diferentes materias alimenticias. De esta forma, los parabenos, al ser consumidos en los alimentos que ayudan a conservar, se transforman en PHBA dentro de nuestro cuerpo, el cual los expulsa posteriormente.

El problema viene en su uso cosmético, razón por la que es donde se encuentra la controversia, ya que se sabe que al consumirlos, como hemos aclarado, son eliminados con mucha facilidad del organismo. En cambio, cuando ingresan a través de la piel, al aplicarnos un producto que los contiene como conservantes, estos entran al organismo, pero son mucho más difíciles de expulsar, por lo que se mantienen dentro del mismo por más tiempo.

Los de cadena corta

Aquellos considerados en esta clasificación de tipos son los que hablamos anteriormente, que proceden del PHBA natural de las frutas y vegetales, como también de la descomposición de los aminoácidos en el organismo. Son los que encontraremos comúnmente conservando nuestros productos de belleza y cuidado de la piel, alimentos y elementos de aseo personal, especialmente los de contacto prolongado.

Dentro de esta clasificación se encuentran los denominados, de acuerdo a su composición, con los nombres de metil, etil, propil y butilparaben, así como sus sales derivadas, procesadas para ser eliminadas dentro del cuerpo. También se les puede reconocer por un código o numeración, siendo el E-218 para el metilparabeno, E-214 para el etilparabeno y E-216 para el propilparabeno; el butilparabeno no entra en esta clasificación.

Las sales que mencionamos, derivadas de los anteriores mediante su combinación con el sodio, también tienen una clasificación dentro de esta numeración, ya que se consideran de cadena corta. Estos serían los códigos E-215, E-217 y E-219 que no son tan comunes en los artículos cosméticos, pero en caso de encontrarlos, debemos saber que también son seguros.

Compuestos de cadena larga

El resto de los conservantes dentro de la familia entran en esta lista de cadena, que de acuerdo a su composición química, tienen un elemento más extenso, pero también más concentrado, por lo que no son tan seguros. Estos son isopropilparabeno, isobutilparabeno, fenilparabeno, y pentilparabeno, que se pueden encontrar en champú, cremas corporales y otras sustancias de esta gama.

Efectos nocivos que se le atribuye a estos compuestos

Efectos nocivos que se le atribuye a estos compuestos

Si buscamos algo de información en sitios no especializados, como foros y otros eventos, especialmente en internet, nos encontraremos con testimonios de gente que asegura conocer, de primera mano, individuos que han sufrido hasta de cáncer por los parabenos. El problema está, en que esto mismo ocurre con muchas otras sustancias, algunas de las cuales son benignas y beneficiosas para nuestra salud.

Los ejemplos son muchos, pero lamentablemente, la desinformación de la era actual, nos lleva al hecho de desconfiar de muchas fuentes no aprobadas, o al menos, si no conocemos su veracidad en otros temas. Existen testimonios de todo tipo sobre las consecuencias de estos conservantes, así como estudios que demuestran, como veremos más adelante, que sus efectos negativos no se han probado todavía.

Lo que sí debemos tener en cuenta, es que ni el problema de desinformación, ni los estudios de respuesta inconclusa, salvan a los parabenos de un análisis exhaustivo, o mejor dicho, decenas de ellos. De aquí es de donde sale la idea de que realmente pueden ser malos para la salud de las personas, especialmente si no se controla la cantidad, tanto añadida a los productos cosméticos, como la que nosotros, el público, aplicamos indirectamente a la piel.

Lo que no se puede dudar a día de hoy, es que hay un tope de riesgo, lo que significa que si pasamos de cierta cantidad aplicada, vamos a sufrir las consecuencias que estos conllevan de manera inmediata. Entre estas, la principal se da en el sistema endocrino, aquel encargado de la regulación de la actividad celular de nuestro organismo, mediante la segregación de la sustancia conocida como hormonas.

A ciencia cierta, se sabe que estos conservantes son considerados potenciales de bioacumulación natural, caracterizados además por su muy alta tasa de absorción dentro de nuestro cuerpo, a través de la piel. Su abuso, o el ser retenido en dosis realmente altas, se relacionan con la capacidad de unión del receptor del estrógeno en el sistema antes mencionado, esto se conoce como un disruptor endocrino.

Esto causa, a largo plazo, que el sistema endocrino sufra una alteración en la segregación de las hormonas, un trabajo que cumple de manera cotidiana. El problema con esto, es que las consecuencias  de la falta de regulación hormonal son algo ambiguas, ya que de acuerdo al paciente, pueden ser muy distintas. Por esta razón, así como muchas otras, no se ha podido dar un veredicto claro sobre los peligros de este compuesto.

Un riesgo del que podemos estar seguros, aunque puede ocurrir con casi cualquier sustancia existente en el mundo, es el de sufrir una reacción alérgica, caso en el que se debe suspender el uso del cosmético con conservantes. Se ha demostrado que la variante de metilparabeno, utilizada en esta industria y en la de alimentación, es la que ha reportado más casos de reacciones negativas.

La prohibición de uso en algunos países

Con muchas asociaciones completamente en contra de su uso, luego de estudios y pruebas de carácter público y privado, no es de extrañar que los parabenos hayan sido vetados no solo de organizaciones, sino de países completos. Tal es el caso de algunos países de Europa, que defienden el hecho de que, si un elemento no ha demostrado su seguridad al cien por ciento, debe ser reemplazado por otro, sin importar el costo.

Un ejemplo claro y uno de los más recientes es la prohibición dictaminada por la CAN (siglas de la Comunidad Andina), organización que regula y analiza el desarrollo autónomo de los pueblos andinos en Latinoamérica. Con un decreto realizado en el año 2017, esta asociación prohíbe el uso de parabenos en la industria cosmética nacional de los países que la componen, siendo Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

Si bien otros no se trata de una prohibición establecida, algunos medicamentos, que en el pasado contenían estos compuestos como conservantes, han sido retirados del mercado o reemplazados con otros. Aunque no se trata de un asunto de cosmética, nos da una idea de los riesgos que se pueden correr al utilizar, al menos, los de cadena larga, que son aquellos que han fracasado en la demostración de seguridad para el uso en seres humanos.

Estudios y análisis de las consecuencias de su uso

Estudios y análisis de las consecuencias de su uso

Desde un punto de vista u otro, ya sea para probar su seguridad como sus riesgos, se han realizado diferentes investigaciones acerca de estos conservantes, que si bien provienen de frutas y otros ejemplares de la naturaleza, son alterados al ser procesados. Esto le dio, en el año de 1970, la clasificación de producto GRAS (siglas en ingles de generalmente reconocidos como seguros). Lo que significa, que no se llegó a una conclusión negativa.

Esta clasificación se puede encontrar presente en otros compuestos de uso en diferentes industrias, ya que es la misma que se ha concedido al azúcar, el almidón de trigo e incluso a la vitamina A. Dicha concesión fue acordada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos, aunque también ha sido afirmada como válida para la industria cosmética en general.

Esto se debe a que la FDA también participa en la Revisión de Ingredientes Cosméticos, conocida como CIR, a través de una extensión independiente de médicos, científicos y cosmetólogos. Es más, en el año de 1984, este mismo grupo realizó otro estudio a los parabenos, en esta ocasión, para medir la cantidad que se puede utilizar en los productos estéticos, como la concentración segura para el organismo.

Tanto en ese año como, posteriormente, en 2012, la CIR concluyó que los niveles necesarios de este conservante, añadidos en un producto cosmético, son de entre el 0,01% al 0,3%, lo que los hace seguros. Esto se debe, a que una dosis riesgosa para el cuerpo, debe incluir más del 25% de concentración de cualquier tipo de parabeno de cadena corta, ya que los de cadena larga, que se utilizaban en el pasado al 0,5% de concentración, son más riesgosos.

Por otro lado, en 2004, se realizó un análisis del tejido mamario de diferentes pacientes, en el que se encontró al menos 5 tipos distintos de estos conservantes alojados en dicho tejido. Este descubrimiento, junto con el realizado en el 2011 al analizar fluidos como leche materna, orina, sangre y líquido seminal, demuestran que la sustancia es capaz de atravesar la barrera de la piel e ingresar al organismo.

El debate posterior se debió a la falta de pruebas negativas, ya que aunque se con confirmo esta paso de los conservantes a través de la piel, fue imposible concluir que estos ocasionaran cáncer o algún efecto negativo. A pesar de que en la actualidad, siguen realizándose estudios, ninguno es concluyente, por lo que el uso de estos elementos sigue vigente para todas las industrias.

La cosmética y la producción de estos conservantes

A pesar de que existen otros elementos que pueden conservar correctamente los productos, alargando su tiempo de vida y previniendo el alojo de bacterias y microorganismos, los parabenos siguen siendo los principales. Esto se debe a que son realmente efectivos, por lo que en concentraciones bajas, como enlistamos hace un momento, pueden alargar la vida de un producto durante varios años.

Si combinamos esto con los precios de procesamiento y producción de esta sustancia, que son relativamente bajos, al compararlos con otros, la respuesta del por qué se utilizan se vuelve más obvia. Aun así, a petición de los clientes a nivel internacional, muchas empresas producen una gama de artículos cosméticos conservados con otros compuestos, para que así cada persona pueda escoger si recurrir o no a los que contienen los parabenos de cadena corta.

Lo que debemos saber si queremos evitarlos

Lo que debemos saber si queremos evitarlos

Algo que hemos recalcado, pero necesita confirmación es el hecho de que, entre los dos tipos de estos conservantes, aquellos de cadena corta son los considerados como seguros para ser utilizados, en las dosis concretas. Los de cadena larga, mayormente prohibidos a nivel internacional, no suelen ser utilizados en la industria cosmética, al menos no por las empresas responsables y certificadas.

Esto no se debe a que sean virtualmente diferentes, sino que son mucho más concentrados y potentes, por lo que, incluso en dosis bajas, se puede considerar que deben ser aplicados lo menos posible. Teniendo en cuenta que el coste de producción es prácticamente el mismo, es difícil encontrar alguna empresa que emplee estos conservantes de cadena larga en sus productos, aunque repetimos, no imposible.

Por esta razón, lo principal que debemos saber es que esos son los que debemos evitar, razón por la cual diferenciamos ambos tipos y enumeramos, durante el primer apartado, aquellos que se encuentran en cada cadena. De esta forma, al conocerlos y saber diferenciarlos, podremos eludir cualquier artículo cosmético, alimento conservado o medicina que, entre sus ingredientes, incluya el nombre de alguno de estos.

Su aún tenemos dudas sobre el utilizar, incluso los de cadena corta, que algunos especialistas consideran inseguros a pesar de la falta concluyente de pruebas, entonces debemos evitarlos todos. Esto se debe a que, en realidad, todos los de cadena corta son derivados de la misma materia, por lo que, aun siendo distintos, las diferencias son mínimas, por lo que los efectos adversos, de presentarse, podrían ser causados por cualquiera.

Por esto es importante saber que existen muchos productos, entre cremas, sérum, tónicos, limpiadores faciales, maquillajes, desmaquillantes y demás, dentro de la gama que utiliza otros conservantes. Suelen ser un poco más costosos, aunque muchos no notarán la diferencia, ya que el proceso de elaboración de otros conservantes, ya sean naturales o artificiales, tiene un coste un poco mayor al de los que tratamos en esta ocasión.

El uso de productos elaborados en casa

Hay casos en los que las personas no desean evitar solo estos, sino cualquier tipo de conservantes, ya que muchos de ellos pueden producir desde reacciones alérgicas, hasta molestias como aumento de la sensibilidad e irritación. Esto depende mucho del grado de resistencia de la piel, la genética, las alteraciones tópicas y otros factores, pero a veces simplemente es por la intención de utilizar ingredientes naturales.

Para esto, podemos optar por preparar nuestros propios cosméticos en casa, utilizando elementos como aloe vera para la hidratación, caléndula como protector solar y leche vegetal para despigmentar. Si este es el caso, nuestros mayores aliados son los oleos, los aceites esenciales y portadores, así como otros extractos naturales, que nos proporcionan lo mejor de la naturaleza, pero extraído para mejorar la manejabilidad al momento de mezclar.

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