Protector solar biodegradable
Protección Solar

Protector solar biodegradable

Hoy en día se habla mucho de lo que significa el progreso tecnológico del ser humano, sus invenciones, investigaciones, procesos y los diferentes productos que se derivan de esto, así como su impacto para la vida en el planeta, el ambiente y el ecosistema en sí mismo. Esta es la razón de que existan tantas organizaciones, movimientos y corrientes de pensamiento naturista, que buscan proteger la naturaleza de las consecuencias de la industrialización.

Protector solar biodegradable

En cuanto a la cosmética, este hecho puede ser innegable, ya que sabemos que muchos de los ingredientes y componentes utilizados, así como las sustancias derivadas de la mezcla de los mismos, pueden representar cierto riesgo al medio ambiente. Un ejemplo claro son los artículos en presentación de spray, ya que el modo en que se aplican lleva a que parte del material del producto afecte la capa de ozono y el ecosistema de la tierra.

Por esta razón, los protectores solares, que más que cosméticos pueden ser considerados elementos de protección tópica, como su nombre lo indica, han ido evolucionando con el paso del tiempo, para intentar ser más amigables con la naturaleza. De todo el estudio y esta evolución de las fábricas de protectores, tenemos hoy en día el conocido como biodegradable, que asegura formar parte de la línea de cosméticos sanos para el ambiente.

No hay un solo tipo de bloqueador contra el sol, por lo que no solo los químicos son buenos para esto. Si quieres conocer otra opción, te recomendamos leer Protector solar mineral: Qué es y cuáles son sus beneficios

Sin embargo, de su funcionamiento surgen muchas dudas, como la eficacia bloqueando los rayos ultravioleta y defendiendo nuestra piel de los mismos, la veracidad de sus ingredientes e incluso si realmente cumple con lo que promete. Es por esto que nos tomaremos esta ocasión, para hablar en detalle sobre esta sustancia, con la idea de dar respuesta a muchas de las interrogantes que nos llegan a la mente cuando pensamos en adquirirla o utilizarla.

El concepto de este producto

El concepto de este producto

El hecho de que tenga un nombre tan informativo, hace que el protector solar pueda, como quien dice, presentarse a sí mismo, pues con solo mencionarlo sabemos que se trata de un elemento capaz de defender la piel de la interacción con la radiación solar, que llega por el contacto de los rayos ultravioleta que son liberados por el astro y que notamos, a ciencia cierta, a través del aumento de la temperatura y el calor que producen en nuestro cuerpo.

Aun así, su funcionamiento es un poco más complejo, pues no se trata de una sustancia milagrosa que simplemente elimine la radiación UV (siglas de ultravioleta), sino que filtran o bloquean la penetración de la misma al interior de la dermis. Esta tarea es realizada de dos maneras, que difieren de acuerdo al producto utilizado, esto quiere decir que filtran los rayos UV al absorber una parte de los mismos o al redirigirla.

En el caso de los protectores químicos, contienen ingredientes que al dejarse sobre la piel, mediante la aplicación tópica de la sustancia, absorben casi la totalidad de la radiación; mientras que los protectores minerales funcionan como un espejo, que refleja, de igual forma, parte de esta. Algo que debemos tener muy en cuenta es que, sin importar lo que prometan, ningún protector es capaz de filtrar el 100% de los rayos UVA o UVB.

Ahora bien, ya que conocemos cómo funciona este concepto tan popular de defensa contra el sol, es momento de pasar a la información por la que nos enfocamos en esta ocasión, que es la amabilidad con el medio ambiente de los protectores biodegradables. Este punto se da gracias a los ingredientes que componen la formulación del producto, que no son tóxicos para la naturaleza ni se quedan obstruyéndola por tiempo indefinido.

Esto quiere decir que, en vez de contener químicos como derivados plásticos, glicerina, parafina o componentes inorgánicos, como en el caso de las bolsas, que pueden permanecer décadas en la naturaleza al ser arrojadas, este tipo de protectores contienen elementos orgánicos, como aceites esenciales, extractos de plantas o minerales procesados, que son eliminados en un período de tiempo mucho más corto, sin afectar al ecosistema ni la atmósfera de la tierra.

¿Qué quiere decir “biodegradable”?

La mejor forma de entender la función de este producto es por la palabra biodegradable, que quiere decir simplemente que los elementos que lo componen se degradan, reducen y eliminan al poco tiempo de estar liberados en el ambiente. De allí la terminología de bio-, por biológico, pues no contiene ingredientes químicos y -degradable, que se refiere a la acción de la que acabamos de hablar.

De esta forma, cualquier sustancia, objeto, material o elemento que sea biodegradable, significa que tiene un tiempo de vida corto, como la materia orgánica, por lo que se va reduciendo y eliminando a mayor velocidad. Por ejemplo, si dejamos una fruta en la tierra, esta se pudre y se degrada, por lo que sus componentes son absorbidos por la naturaleza y no ocasionan ningún tipo de daño ambiental.

Diferencias con el protector solar regular

Diferencias con el protector solar regular

Aunque el concepto sigue siendo el mismo, por lo que no debería suponer un cambio en el funcionamiento de un tipo de producto u otro, lo cierto es que la mayoría de sus ingredientes cambian para ser ecológicos, por lo que no debería sorprendernos que la formulación sea distinta. Aun así, las verdaderas diferencias en cuánto a la función protectora, que son las que nos interesan como usuarios, son realmente pocas e ínfimas.

Hablemos del primer punto, que viene a ser el ingrediente utilizado como activo base, encargado en sí mismo de la protección al filtrar los rayos ultravioleta, tanto los UVA que causan las imperfecciones como los UVB, que queman la superficie de la piel. Algo que tiene en cuenta esta presentación con la mineral, es que el filtro de óxido de zinc o de dióxido de titanio se puede utilizar en ambas por ser biodegradable.

Si no queremos este, siempre se puede contar con otros productos que reemplazan la avobenzona y los químicos utilizados para estabilizarla, como pueden ser el octocrileno o el octisalato, por aceites esenciales que contienen propiedades con factor de protección solar o SFP. Estos los conoceremos más adelante, pero su reemplazo significa que también se reduce el riesgo al ambiente, además de las posibles consecuencias tópicas negativas.

La forma de utilizar una crema, gel o ungüento tópico, puede marcar la diferencia en el cuidado de la piel. Por ello, es importante que leas sobre los Errores al usar protector solar

Finalmente, los conservantes utilizados para aumentar el tiempo que podemos reservar y dar uso al producto también son reemplazados, pues los protectores convencionales suelen tener algunos con base en alcohol. En este punto podemos asegurar que la versión biodegradable toma en cuenta el hecho de que dichos conservantes también pueden afectar aquello que deseamos evitar.

Por lo tanto, podemos olvidarnos, por ejemplo, de las presentaciones en spray, ya que son bien conocidas las consecuencias que estos pueden traer a la capa de ozono, no solo en cuanto a los protectores solares, sino los desodorantes, ambientadores y otros productos. Por ello, no es común encontrar estos del tipo ecológico en presentación spray o debemos evitarlos.

Sobre la eficiencia de la presentación biodegradable

Por supuesto, el hecho de que los componentes de una fórmula cambien tanto para hacerla ecológica, siempre nos llevará a pensar si el producto tópico, sea en crema, gel, suero, óleo o cualquier otra textura, es igual de eficaz y potente a la hora de filtrar los rayos UVA que ocasionan las manchas e imperfecciones, así como los UVB, causantes de las molestas y dolorosas quemaduras solares, tan comunes en países tropicales y calurosos.

Lo que debemos tener en cuenta aquí, es que nos encontramos en una época de avances tecnológicos, por lo que ningún cosmético o ungüento tópico, mucho menos aquellos encargados de la salud de la piel, salen al mercado sin ser analizados, estudiados y aprobados de acuerdo a sus propias especificaciones y la función que prometen. Esto nos da una idea del hecho de que, si podemos encontrar marcas garantizadas que venden este protector solar, es porque es eficiente.

Es más, teniendo en cuenta las variedades de estos que podemos encontrar, ya sea por su SPF (siglas de factor de protección solar en inglés), su textura o su clasificación como químicos o minerales, podemos asegurar que es posible encontrar cualquier tipo de protector, ya sea de SPF 15 o 30 para uso casual o de SPF 100, el más potente y especial para pieles sensibles o de tonalidad muy clara, dentro de la gama de los biodegradables.

Con tantas opciones al momento de escoger el producto, podemos confundirnos. Para evitar esto, te invitamos a conocer este artículo sobre En qué fijarse a la hora de comprar un protector solar, según los dermatólogos

En cuanto a su eficacia como “amigables con el medio ambiente”, cumpliendo con la promesa de degradarse y no permanecer dañando la atmósfera o el ecosistema, solo es necesario compararlos con muchos otros cosméticos, cremas y ungüentos naturales. Una vez que conocemos sus ingredientes, como veremos en el siguiente apartado, podremos tener una idea clara de cómo estos se degradan gracias a sus características orgánicas.

La pureza de sus ingredientes naturales

La pureza de sus ingredientes naturales

Continuando con la idea que acabamos de mencionar, nada es mejor para conocer un producto que el comprender sus ingredientes, especialmente cuando estos no son compuestos químicos complicados de entender ni derivados con nombres científicos complejos. Por ello, es una buena idea complementar la información con esto, que probablemente será sencillo de entender y aumentará nuestras ganas de probar el protector solar biodegradable.

En principio, tenemos el activo o base de la mezcla, que es la encargada de filtrar los rayos tanto UVA como UVB, haciendo que la sustancia comience su función mediante la absorción de la radiación. Hablamos de los aceites naturales que se presentan en su composición, que pueden variar de acuerdo a las necesidades de la piel, pero siempre acompañados del aceite esencial de caléndula, el mejor protector solar de la naturaleza.

Este extracto se puede producir fácilmente, macerando algunas flores de caléndula en un poco de aceite de oliva o de girasol y calentándolo, a baño maría, para aumentar un poco la temperatura; aunque también se puede adquirir en viveros y tiendas naturistas. Los otros óleos pueden ser, por ejemplo, de aguacate para las pieles grasas; de jojoba para las secas, de argán para las mixtas o cualquier otro de tipo portador, para diluir el de caléndula.

Las industrias especializadas en la producción de estas mezclas, utilizan otros aceites naturales con propiedad protectora, que además clasifican de acuerdo al factor de protección que ofrecen. En principio están los aceites portadores de avellana (SPF 10), de oliva (SPF 7) y de coco (SPF 7), así como algunos otros. Estos se combinan con los esenciales de acuerdo a la potencia de la mezcla; entre ellos están los de semillas de zanahoria (SPF 40), albahaca (SPF 6) y menta (SPF 6), entre otros.

En el caso de un protector tipo mineral, se puede sustituir el aceite de caléndula como activo base (ya que este no refleja la radiación sino que la absorbe para que no penetre en la piel), por un poco de óxido de zinc, que podemos encontrar en algunas farmacias o tiendas de salud. Este posee un SPF de entre 10 y 12, que aumenta de acuerdo a la cantidad del compuesto que concentremos en la mezcla, lo que será nuestra medida para variar el factor de protección.

La posibilidad de elaborar el protector en casa

Si prestamos atención a los ingredientes de los que hablamos hace un momento, nos daremos cuenta de que todos los activos pueden ser adquiridos de manera individual, ya sea en establecimientos naturistas, salones cosméticos o hasta viveros y herbolarios, lo que significa que podemos comprarlos y mezclarlos nosotros mismos, ya que no necesitaremos de químicos ni componentes de dicha clase.

Si olvidaste el bloqueador y ahora sientes las consecuencias, como el ardor y el dolor de una quemada, entonces debes aprender a tratarla leyendo Cómo tratar una quemadura solar

Por ello, podríamos hacer nuestra propia mezcla casera, que será tan eficaz como cualquier otra que compremos, eso sí, para ello debemos conocer el procedimiento y el resto de los ingredientes necesarios. Estos serán manteca de cacao o karité para mejorar la cohesión con la piel; un conservante natural como Geogard o Leucidal Liquid, que aumente el tiempo de vida útil de la sustancia; junto a un texturizante como cera de abejas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es conocer los aceites, tanto esenciales como portadores, al igual que la interacción que tienen estos con nuestro tipo de piel, ya que hay algunos muy buenos para las secas y otros para las grasas, mientras que algunos como el de argán son excelentes para el balance de las dermis mixtas. Los de menta, semilla de zanahoria y albahaca, por ejemplo, son más neutros, por lo que son buenos para cualquier mezcla más básica.

El proceso es el siguiente; tomamos 30 gramos de cera de abejas y 30 gramos de manteca (ya sea que escojamos karité o cacao) y los calentamos en una olla a baño maría, para que se disuelvan un poco. Una vez estos han tomado una textura más líquida, añadimos dos cucharadas de cualquiera de los aceites naturales que ya hemos conocido, preferiblemente de acuerdo a nuestro tipo de piel y la necesidad de protección.

Dejamos enfriar y añadimos el activo base, que puede ser 30ml de aceite de caléndula, si queremos un protector que se absorba los rayos ultravioleta mientras es absorbido a su vez por los poros; o 20 gramos de óxido de zinc, que aunque queda como una película en la superficie dérmica, reflejará la radiación UV. También podemos combinar ambos activos para aumentar el espectro de protección, pero no es muy recomendable.

Por último, pasamos a un frasco de 250ml o un cuarto de litro, donde añadiremos 5 gramos de conservante natural, que puede ser reemplazado por el contenido de una cápsula de vitamina E, que ofrece antioxidantes y otras propiedades para la piel, mientras aumenta el tiempo útil del protector casero, aunque no es tan eficiente como los otros. Dejamos enfriar completamente y listo, podemos proteger nuestra dermis y al medio ambiente a la vez.

La naturaleza nos ofrece los mejores ingredientes para todo, incluso para elaborar cosméticos. Por ello, te recomendamos leer el siguiente artículo sobre Protector solar natural

Algunas ventajas de estos componentes

Como sabemos, algunos de estos elementos que mencionamos, desde los aceites y las mantecas hasta la vitamina E, son ingredientes muy comunes en diferentes cremas y cosméticos, elaborados para las rutinas de cuidado de la piel y el combate de muchas imperfecciones, como arrugas, manchas, flacidez y líneas de expresión, que aparecen a causa de la mala nutrición tópica, el descenso de la producción de colágeno, la resequedad y la pérdida de firmeza y elasticidad.

Debemos suponer que utilizarlos en un protector solar biodegradable, nos da la gran ventaja de que cuidamos la dermis mientras la protegemos, lo cual es cierto, ya que el órgano superficial podrá absorber todas las propiedades y activos de estos ingredientes. Por ello, algunos especialistas, cosmetólogos y dermatólogos, aseguran que este tipo de mezclas pueden ser muy superiores a las convencionales.

Por ejemplo, además de aportar antioxidantes, que ayudan en la reducción de los efectos de los radicales libres, si utilizamos aceites como coco o jojoba, podremos hidratar en gran medida las pieles secas, mientras que los astringentes de los óleos de aguacate y argán, son excelentes para reducir los problemas de los comedones causados por el exceso de sebo de la dermis grasa. Por último, las bondades de la manteca de karité y la de cacao se cuentan por decenas, al igual que la cera de abeja.

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