En qué fijarse a la hora de comprar un protector solar, según los dermatólogos
Protección Solar

En qué fijarse a la hora de comprar un protector solar, según los dermatólogos

No importa si queremos adquirir un ungüento cosmético, medicinal o incluso algún maquillaje especial, no hay mejor recomendación que el hecho de seguir las instrucciones de los especialistas en este campo. Ya sea que los visitemos por nosotros mismos, consultando a un dermatólogo o un cosmetólogo, o si simplemente decidimos encontrar alguna información sobre lo que ellos recomiendan y aseguran que es mejor para nuestra aplicación.

En qué fijarse a la hora de comprar un protector solar, según los dermatólogos

Esto se debe, en primer lugar, a que ningún producto es igual a otro, ya sea por sus ingredientes, especificaciones, componentes o la interacción que tienen todos estos factores con nuestra piel; de igual forma, no es lo mismo utilizar alguno que no sea apropiado para nuestro tipo dérmico, sea normal, graso, mixto, o seco. Por suerte, actualmente contamos con medios de comunicación, redes sociales, foros y muchas otras formas de enterarnos de dichas recomendaciones.

Teniendo en cuenta lo importante que es proteger nuestra piel del sol, debido a la intensidad de la radiación que desprenden sus rayos, cosa que hablaremos como primer punto en esta ocasión, es normal que dicha sustancia se cuente entre aquellas que más utilizamos. Por ende, también es una de las que más dudas nos dá, por lo que es igualmente necesario saber cuál es el mejor del mercado, de acuerdo a nuestra disposición.

Si olvidaste el bloqueador y ahora sientes las consecuencias, como el ardor y el dolor de una quemada, entonces debes aprender a tratarla leyendo Cómo tratar una quemadura solar

La importancia de la protección contra el sol

La importancia de la protección contra el sol

Aunque a simple vista, parece que la estrella más grande de la galaxia solo nos provee de luz y un poco de calor, que puede aumentar en las zonas tropicales o aquellas donde la sombra es más escasa, lo cierto es que de su exposición se desprende un elemento conocido como rayos ultravioleta, que puede ser de dos tipos UVB, que causa quemaduras si nos exponemos demasiado; así como UVA, que daña la estructura de la dermis.

Ambos pueden significar algunas consecuencias diversas cuando intervienen con nuestra piel, por ejemplo, en el caso de que la exposición sea prolongada, o que la superficie del tejido se encuentre húmeda, por lo que el aumento de la temperatura será mayor, sufriremos de las quemaduras solares ya mencionadas. Sin embargo, estéticamente hablando, son los UVA aquellos que más deben preocuparnos.

Esto se debe a que dichos rayos son los que llevan la mayor cantidad de radiación, por ende, al penetrar en nuestra piel, no solo afectan la superficie, sino que se introducen hasta las capas más profundas y alterar de diversas formas su estructura. Un ejemplo claro es el hecho de que ocasionan un daño celular que, si no se controla ni reduce, puede llegar a ser irreversible, aunque al principio no es tan peligroso para la salud.

Lo primero que notaremos, en caso de una prolongada exposición, no solo durante un día, sino al no protegernos de estos con el paso del tiempo, mientras vamos a la playa o trabajamos siempre sin el amparo de la sombra, es que comienzan a aparecer manchas en la dermis, que pueden ser grandes y de tonalidad suave o pequeñas, como lunares y pecas, pero de un tono más intenso y oscuro.

Seguido a esto, es posible que nos veamos atacados por las imperfecciones estéticas, como flacidez del tejido superficial, arrugas a causa de la distensión, irritación e incluso ojeras y bolsas en los ojos. A nivel de salud el riesgo aumenta, pues es bien conocido que la radiación puede ocasionar cáncer en la piel, por lo que aquella que viene de la exposición ultravioleta leve del sol, también lleva consigo dicho riesgo.

¿Cuándo es necesario utilizarlo?

Aunque es muy popular el hecho de aplicar estos productos, sean bloqueadores o protectores de filtro solar químico o mineral, cuando vamos de vacaciones a zonas tropicales, la playa, la piscina o durante largos paseos al aire libre, lo cierto es que es necesario recurrir a dicha sustancia siempre que estamos fuera de casa y la temperatura es relativamente alta, incluso aunque estemos trabajando, comprando en el mercado o realizando cualquier actividad.

Aunque hay personas que son menos propensas a sufrir las consecuencias del sol, como aquellas cuya melanina tiene mayor pigmentación, o los jóvenes y adultos, todos debemos tener en cuenta el aplicarlo. No es solo un producto para bebés y menores de edad, adultos mayores, ancianos o personas con afecciones como hipersensibilidad, albinismo o eccemas, sino que siempre es importante contar con esta defensa extra ante los rayos UV.

La naturaleza nos ofrece los mejores ingredientes para todo, incluso para elaborar cosméticos. Por ello, te recomendamos leer el siguiente artículo sobre Protector solar natural

Factores a tener en cuenta al escogerlo

Factores a tener en cuenta al escogerlo

Aunque la piel sea ese órgano grande y pesado, por ende el más fuerte del cuerpo, dedicado a la protección de todo nuestro organismo, lo cierto es que es bastante delicado a su manera, pues puede ser afectado por muchas cuestiones diferentes. Por ello, ya se trate de protector solar, como es este caso, o cualquier sustancia tópica, se deben tener en cuenta algunas cosas antes de decidirnos a adquirirlo y utilizarlo en nuestra dermis o la de nuestra familia.

La lista quizá es un poco larga, pero lo cierto es que los dermatólogos, como especialistas en su área respectiva, tienen muchos elementos en cuenta al momento de recomendar, elegir o simplemente sacar de consideración cualquier producto a utilizar. Aun cuando ya estos son aceptados y lanzados al mercado, sin bastantes los factores que pueden causar que su uso no sea el adecuado para una persona.

Nuestro tipo de piel, la sensibilidad y las afecciones

Por supuesto, como con cualquier producto tópico, es posible encontrar protectores diferentes para cada clasificación dérmica, sea normal, seca, mixta o grasa, por lo que es uno de los primeros factores a tener en cuenta, pues conocemos que es poco recomendable aplicar cualquier ungüento que no sea apto. Por ejemplo, aquellos que tienen dermis grasa necesitan protector no comedogénico, para evitar los granos y espinillas.

Del mismo modo, algunos contienen elementos que pueden causar resequedad, por lo que las personas con la dermis seca deben evitarlos a toda costa; lo mismo ocurre si tenemos sensibilidad y optamos por una sustancia con conservantes químicos, que pueden resultar irritantes en este caso. Por último, no es recomendable sustancias fuertes si tenemos afecciones como dermatitis, laceraciones y demás.

La textura de la sustancia

Aunque parece una tontería, la textura puede afectar un poco el funcionamiento del protector, en especial si es una que a nosotros nos parece desagradable, o si resulta demasiado oleosa, pues por ejemplo, los niños no gustan de aquellas que son a base de aceites esenciales por la sensación que deja en la piel. Del mismo modo, los más cremosos pueden secarse con el sudor y el calor, dejando una película blancuzca sobre la dermis que se ve poco estética.

Aun así, de acuerdo a los especialistas, hay una presentación que debemos evitar; se trata de los protectores solares en spray, no porque sean nocivos o peligrosos para la piel, sino por lo que implica su uso en la contaminación ambiental, ya que si podemos obtener lo mismo de un protector en gel, sin dañar el ambiente, esa es una mejor opción. También interviene el hecho de que, al rociarlos, podemos inhalar un poco de los componentes que contiene.

El factor de protección solar

Una de las variaciones más importantes de este producto se da en el factor de protección elemental, que es simplemente la capacidad de la sustancia de filtrar cierta cantidad de rayos ultravioleta que penetran en la piel. Para ser más preciso, podemos encontrar presentaciones de SPF (siglas en inglés de Sun Protection Factor) 15, que filtran el 93% de los rayos; de SPF 30, que filtran el 96% y SPF 50, que filtran hasta un 98%.

El más potente es el SPF 100, que filtran prácticamente un 99% de la luz ultravioleta que emana del astro solar, por lo que es el recomendado para personas con afecciones delicadas de la piel, hipersensibilidad, alergias de contacto u otro tipo de dolencias. El porcentaje de protección es bastante aproximado, por lo que podemos confiar en las estadísticas para buscar el que más se adapte a nuestras necesidades.

Esto no significa, por supuesto, que siempre debamos optar por el SPF 50 o 100 buscando la máxima defensa, ya que en el caso de ir a un lugar donde no hay tanto contacto con el sol, o de poseer una dermis bastante resistente y con alto grado de melanina, no es necesario, pues un factor 30 suele ser suficiente. Además, entre mayor el SPF, también es más costoso el producto, por los ingredientes requeridos en su elaboración.

El fototipo

Esto no va ligado al protector sino a nuestra dermis, por lo que es un factor más sencillo de determinar, pues se trata de la capacidad natural de nuestra piel de asimilar de forma efectiva y protegerse de la radiación solar. Se determina de acuerdo a la cantidad de melanina que posee nuestro organismo, así como la pigmentación de la misma, por lo que se puede clasificar del I al IV, siendo el mayor número el que representa la mayor resistencia.

Proteger nuestra piel es importante, pero el medio ambiente también se merece que hagamos lo mismo. Puedes aprender a hacer ambas cosas leyendo Protector solar biodegradable

El modo de reconocerlo es bastante sencillo y muy notorio, se trata del color o la tonalidad de nuestra piel, ya que entre más oscura es la tez de una persona, mayor es la clasificación de su fototipo. Esto significa que las personas de tez muy clara o resistencia I requieren protectores de SPF 30 o incluso 50, mientras que aquellos de tonalidad más oscura, pueden protegerse de forma eficaz con un producto de SPF 15.

Fecha de fabricación y vencimiento

Algo sencillo y de sentido común, que aun así a veces pasa desapercibido, es el hecho de no comprar nada cuya fecha de caducidad esté próxima, pues tendremos que desecharlo pronto, sin utilizar ni siquiera la mayor parte del mismo. Aunque parece algo bastante innecesario, los especialistas siempre tienen en cuenta recordar a los usuarios el estar siempre atentos a estas fechas, ya que utilizar una sustancia caducada puede representar un riesgo de salud.

La clasificación PA

Algo muy parecido al SPF es una segunda clasificación, con la que se puede reconocer el rango de protección del producto, de acuerdo a su potencia y duración, pero de una forma más sencilla. Se trata de las siglas PA que podemos encontrar en el empaque o envase de los protectores, que se representa con un signo de + al principio para baja protección, dos signos ++ para una media; tres signos +++ para una más alta y finalmente cuatro signos ++++ para la máxima.

Es solo otro modo en el que los fabricantes pueden dar a conocer el factor de protección solar, por lo que debemos conocerlos en caso de no encontrar las siglas SPF en el empaque de nuestro producto. Como se puede deducir, PA+ es el equivalente a SPF 15; PA++ es igual a SPF 30, mientras que PA+++ representa al SPF 50. Por último, está el SPF 100, el mayor, reconocido con el signo de PA++++.

La resistencia al agua

Esto es algo que se debe tener en cuenta siempre, no solo cuando buscamos esta protección para ir a la playa o a la piscina, donde obviamente es necesario la resistencia a los líquidos, para que no se pierda toda la sustancia al sumergirnos en el agua, nadar y simplemente relajarnos en la superficie. Al igual que en el caso del maquillaje, el protector waterproof no se desprenderá de la piel por el contacto con el líquido.

Esto significa, además, que no lo perderemos debido al sudor, ni siquiera cuando secamos el exceso de transpiración dando toques en la dermis con un trapo, un paño o una toalla (sin aplicar demasiada presión si frotar con fuerza, pues de ese modo si lo retiraremos). Un problema con estos, si son cremosos, es que pueden dejar esa película blancuzca que mencionamos antes que parece como nieve sobre la piel.

El espectro de protección

Aquí ya no se trata de escoger entre las opciones que podemos encontrar, sino de evitar dos de ellas y recurrir a la más potente, que ofrecerá la protección necesaria y obligatoria. Para ser más precisos, debemos tener en cuenta que existen dos tipos de rayos ultravioleta, los UVA, que son aquellos que penetran en la piel y causan las manchas e imperfecciones, por el foto envejecimiento; así como los UVB, que ocasionan las quemaduras solares.

No hay un solo tipo de bloqueador contra el sol, por lo que no solo los químicos son buenos para esto. Si quieres conocer otra opción, te recomendamos leer Protector solar mineral: Qué es y cuáles son sus beneficios

Muchas veces nos encontraremos con protectores UVA o UVB, siendo los primeros los más comunes en el mundo de la cosmética y los segundos los más populares en el turismo. Sin embargo, existe una tercera opción que es la que debemos buscar siempre; se trata de los protectores solares de amplio espectro, capaces de frenar los efectos de ambos tipos de rayos ultravioleta junto con sus consecuencias.

Los ingredientes

Por último, pero no menos importante, todos los componentes que contienen los protectores son bastante generales, por lo que son estudiados previamente para garantizar que no van a ocasionar ningún riesgo a la salud tópica de quienes los utilizan. Aun así, el ingrediente activo puede cambiar entre dos variantes, que hacen diferir el funcionamiento de la sustancia, o mejor dicho, el modo en que nos protege.

En primer lugar están los que contienen Avobenzona, que es un componente químico que ayuda a la piel a absorber los rayos ultravioleta, disipando sus efectos. La otra variante es la que contiene Óxido de zinc o dióxido de titanio como principio activo, que son componentes minerales que no absorben, sino que reflejan los rayos UV para redirigirlos sin que penetren en totalidad la dermis, de acuerdo a su SPF; estos, de acuerdo a los especialistas, son los más recomendables.

La calidad y las diferentes presentaciones en el mercado

La calidad y las diferentes presentaciones en el mercado

Algo que muchas personas creen que es solo propaganda, es el hecho de que las marcas más famosas y reconocidas pueden ofrecer los mejores productos, ya sean cosméticos, medicinales o de cualquier clase. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los fabricantes, para ganar dicha fama y aceptación, deben elaborar sus ungüentos (en el caso de la cosmética), no solo con los mejores ingredientes, sino que siguiendo los más altos estándares.

De esto se deduce que, siempre podremos contar con que estos poseen una calidad bastante elevada, además de una gran variedad de presentaciones, desde aquellas que difieren por su factor de protección solar, su resistencia al agua y el espectro de protección, hasta en detalles como su textura, que ya conocemos que puede ser aceitosa, cremosa, líquida, en gel, espuma y hasta diluidas en spray.

La forma de utilizar una crema, gel o ungüento tópico, puede marcar la diferencia en el cuidado de la piel. Por ello, es importante que leas sobre los Errores al usar protector solar

Aun así, también es cierto que existen pequeñas empresas que se dedican a centrarse en la calidad por encima de la cantidad, pero que también cumplen con cada uno de los estándares de las organizaciones, encargadas del análisis de cada producto que sale al mercado. Por ello es tan importante conocer en qué fijarse al adquirir o comprar estos protectores solares, pues podemos llevarnos la sorpresa de encontrar unos excelentes y a un bajo costo, producidos por industrias menos conocidas.

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