¿Son buena opción las Toallitas desmaquillantes
Limpieza facial

¿Son buena opción las Toallitas desmaquillantes?

Hay que tener en cuenta lo tediosa que puede ser una rutina de belleza, no solo al momento de utilizar el maquillaje, que requiere una gran cantidad de cuidado y práctica, para que quede uniforme, hermoso y bien presentado, sino al finalizar el día, cuando retiramos este y procedemos a limpiar nuestro rostro, lavarlo y aplicar las cremas y tratamientos necesarios para el cuidado facial, ya sean antiedad, contra las imperfecciones o cualquier otra clase.

¿Son buena opción las Toallitas desmaquillantes

Una de las actividades que pueden resultar más molestas es el desmaquillado, sobre todo si, por cualquier circunstancia que se nos presente, debemos realizarlo de manera repentina, ya sea para realizar un retoque a nuestra imagen, cambiarlo completamente o, por ejemplo, cuando estamos en el gimnasio o realizando una rutina de ejercicios, por lo que el sudor causa que el mismo comience a correrse y perder su forma.

Sin embargo, hay una manera fácil, práctica y casi inmediata de retirar estas pinturas faciales en cualquier momento, a cualquier hora del día y sin importar donde nos encontremos, incluso en las pausas mientras viajamos, aprovechando el tráfico o los semáforos en rojo. Se trata de las toallitas desmaquillantes, esos pequeños pañitos húmedos que en más de una ocasión nos han salvado del desastre estético de pasar un mal rato o no vernos tan bien como queremos.

La cuestión con estas pequeñas maravillas se debe a la controversia sobre su uso, ya que con el paso del tiempo han aparecido algunas implicaciones negativas, tanto para la salud tópica como para el medio ambiente, que nos hacen preguntarnos si realmente son una buena opción. Por ello, en esta ocasión vamos a enfocarnos en cada uno de esos detalles, para intentar averiguar por nosotros mismos si vale la pena utilizarlas pese a dichas desventajas.

Otro de los grandes productos para esta tarea son las esponjas, aunque requieren adquirir una sustancia desmaquillante y se utilizan de forme diferente. Si quieres aprender sobre estas te invitamos a leer Esponjas desmaquillantes ¿cómo se usan?

Sobre este artículo cosmético

Sobre este artículo cosmético

Cualquier persona que utilice maquillaje, pinturas faciales o cualquiera de estos embellecedores, ya sea de rutina o aquellos especiales, por motivo de modelaje o arte corporal, probablemente conoce sobre estas toallitas, o al menos ha escuchado hablar de ellas. Sin embargo, para entender realmente si se consideran mejores que otros métodos de limpieza, lo principal es saber más sobre las mismas, de modo que podamos compararlas a detalle.

Tal como se puede imaginar son solo leer su nombre, se trata de unos trozos pequeños de tela, tejido de fibra o hilo sintético, como en el caso de las fabricadas con poliéster, que no suelen ser tan comunes porque se les considera las que conllevan mayores desventajas. En el caso de las naturales, se pueden encontrar elaboradas de algodón, lana, lino, biopolímeros de celulosa o, en el caso de algunas de manufactura menos típica, de algas o raíces de plantas.

Por ejemplo, si hablamos de estas últimas, que cada día van ganando una mayor popularidad, podemos encontrar las de raíz de konjac, aunque este material es más común en la fabricación de los discos reutilizables. Aun así, los materiales básicos no son los únicos que varían, pues existen una gran cantidad de toallitas diferentes, que pueden diferir en la concentración de su composición e incluso en las propiedades adicionales de su fórmula.

Esto es lo que hace de estos pañitos tan maravillosos, además del hecho de poder utilizarlos fácilmente, cuando y donde sea, sin importar si no tenemos ningún otro artículo limpiador a la mano, pues aunque la tela o fibra no sea capaz de retirar el maquillaje por sí misma, esta viene impregnada de una sustancia desmaquillante de bajo grado, cuya conservación se logra gracias al empaque sellado en el que viene cada presentación.

Pensemos por un momento, por ejemplo, en el agua micelar, las leches limpiadoras o cualquier otro tipo de desmaquillante líquido conocido, que necesitan un trozo de algodón o un disco de este material para ser utilizadas. Esto se debe a que dicho medio debe empaparse de la sustancia, para luego frotarlo sobre el rostro creando fricción con una ligera presión, con lo que conseguiremos que su fórmula haga efecto en la piel y desprenda el embellecedor.

Lo que llama la atención de las toallitas es que toman este concepto y lo renuevan, pues cada empaque contiene una cantidad variable de las mismas, que ya vienen completamente humedecidas en la solución, por lo que no necesitamos nada más para aplicarla. Aun así, estos artículos cosméticos suelen crear ciertas controversias, pues al no ser reutilizables, generan una cierta cantidad de contaminación al ambiente al ser desechadas.

Otra cosa a tener en cuenta es que, aunque poseen una composición básica general, como veremos más adelante, ya que están destinadas a entrar en contacto con la delicada piel del rostro, incluyendo los labios, el contorno de ojos y las pestañas, la sustancia desmaquillante que las impregna no debe tener contenido de etanol, alcohol o compuestos de pH muy elevado. Lo mismo en el caso de los conservantes añadidos para prolongar su tiempo de vida útil.

Aquí es donde entra a consideración factores como el tipo de piel, la delicadeza, la pigmentación o la clase de maquillaje que solemos aplicar, pues es en lo que se basan los productos para alterar un poco su formulación. Es decir que podemos encontrar toallitas para dermis seca, grasa, mixta y delicada, así como las apropiadas para los embellecedores waterproof (a prueba de agua), o para piel afectada por acné, dermatitis u otras lesiones tópicas.

Su composición y método de uso

Su composición y método de uso

Antes mencionamos que hay una fórmula básica para este concepto, ya que tan solo se requiere de un medio, que viene a ser la toallita, elaborada en las variedades que conocimos en el apartado anterior, junto a la solución desmaquillante, que de acuerdo a la presentación e industria cosmética que las fabrica, puede ser agua micelar, agentes surfactantes, wakamé o extractos de algas, entre muchas otras variantes.

Aunque no es necesario hacer una lista de todas, ellas, pues se entiende la idea, lo que si se debe acotar es el contenido extra de estos accesorios de limpieza facial, entre los que podemos encontrar extracto de aloe vera, aceites esenciales y portadores, como lavanda, argán, incienso, caléndula, árbol del té, almendra dulce y muchas más; junto a otros elementos como glicerol, aceite de limón, agentes humectantes y otros extractos naturales (limón, pepino, aguacate, coco, etc.).

Por supuesto, no vamos a encontrar todos estos ingredientes integrados en un mismo paquete, sino que su combinación varía de acuerdo el tipo de toalla que adquirimos, como pueden ser las hidratantes, las que tienen propiedades antiedad, las antimanchas, revitalizantes o regeneradoras, astringentes (buenas como apoyo en la lucha contra el acné) o las que contienen componentes curativos, antibacteriales, desinfectantes y otras variedades.

Esto es parte de la magia de escoger utilizarlas, ya que de acuerdo a nuestra necesidad, como el cubrir líneas de expresión y arrugas finas, deshacernos de espinillas y puntos negros, controlar la grasa y el cebo, aclarar la piel o combatir la resequedad, podemos encontrar en estos pequeños trozos de tela un aliado realmente fantástico, que brinda cierto apoyo a otros tratamientos mientras cumple con su función de eliminar el maquillaje.

¿Cómo utilizarlas de manera eficiente?

De acuerdo a la cantidad de embellecedor que utilizamos, la tonalidad del mismo (ya que los oscuros son un poco más difíciles de remover) o la variedad, como base, lápiz labial, sombra de ojos, pestañina, delineador y demás, tendremos que comprobar si una sola toallita es suficiente para limpiar nuestro rostro o si necesitamos más. La idea es no frotar la piel con un material que ya se encuentra repleto de maquillaje y ha perdido casi toda la sustancia.

Tras esto, debemos acotar que es realmente sencillo eliminar el maquillaje con estos pañitos húmedos, ya que solo necesitamos, literalmente, frotar son suavidad las zonas que queremos limpiar, teniendo en cuenta siempre cambiar el punto o la zona de la toallita cuando ya se ha secado o cuando se ve sucia por el maquillaje que se queda retenido en la misma, ya que no solo lo desprende del cutis sino que lo absorbe para removerlo por completo.

Como recomendación, es mejor comenzar por donde se aplicó el embellecedor en capas más densas, como por ejemplo los labios y el contorno de ojos, si hemos utilizado delineador y rímel o pestañina. Si por alguna razón es bastante lo que se debe eliminar, es mejor no solo dar una pasada con la tela, sino dejarla descansar, aplicando un poco de presión, unos 5 segundos en cada zona, para que así la sustancia tenga tiempo de actuar correctamente.

Eso sí, hay que tener mucho cuidado con el contorno de ojos, ya que se trata del área con la superficie de piel más delicada del cuerpo, debido a su delgadez y la elasticidad natural de la misma, por lo que si aplicamos mucha fuerza o frotamos de manera agresiva, poco a poco estaremos creando una distensión en las fibras dérmicas, lo que conlleva a la aparición a largo plazo de arrugas, ojeras, bolsas, líneas de expresión o las conocidas pero odiadas patas de gallo.

Una vez que notamos limpias y libres de impurezas y residuos estas zonas, podemos proceder con aquellas de mayor envergadura, como la frente, las cejas, la nariz, los pómulos, las mejillas y la barbilla, bajando hasta el cuello y el escote en caso de maquillar estas áreas. No debemos olvidar cambiar la toalla si la notamos muy seca o sucia, aunque siempre se puede utilizar una sola, es mejor no forzar la limpieza frotando con fuerza, si en vez de ello podemos reemplazarla por una nueva y húmeda.

Es importante tener en cuenta que, al finalizar el proceso de limpieza facial, debemos enjuagar y culminar utilizando suficiente agua y jabón, preferiblemente de carácter neutro y pH balanceado, ya que la sustancia de las toallas también debe removerse. Esto se debe a que muchos de sus ingredientes son tensioactivos, emulsionantes y solubilizantes, que pueden ocasionar irritación o alergias, especialmente si nuestra dermis es seca o sensible.

Toallitas desmaquillantes vs otras estrategias

Toallitas desmaquillantes vs otras estrategias

Gracias a la explicación del principio, hemos podido comprender que, en cuanto al concepto de este producto, no es realmente tan diferente si lo comparamos con otros desmaquillantes, ya que solo unen el medio o el material con el que lo aplicamos, junto con la sustancia que disuelve, remueve y absorbe, tal como si tomásemos un trozo de algodón, lo humedecemos en agua micelar y procedemos a limpiar el cutis como de costumbre.

Aun así, también se pueden notar las grandes diferencias que implica el poder hacer esto, de manera tan sencilla y sin necesidad de medir la cantidad de líquido a utilizar, evitando derrames o malgastando el mismo, tan solo con el hecho de poder tomar este implemento, ya preparado completamente, y frotarlo en las zonas a limpiar, sin importar si es mucho el maquillaje que queremos remover.

Esta es por mucho la mayor ventaja que nos proporcionan, ya que de igual forma, el hecho de que su composición pueda proveer de otras propiedades, desde hidratantes hasta antiedad, podemos verlo también reflejado en otros productos para eliminar el embellecedor. Sin embargo, muchos usuarios de la estética moderna se dejan llevar por la practicidad de las toallitas, con lo que las consideran una opción perfecta para la tarea que deben desempeñar.

Otra ventaja es la gran variedad de presentaciones que podemos encontrar, comparable con las recetas existentes de removedores de maquillaje casero que hay, pues muchas empresas e industrias cosméticas, desde las multinacionales y más conocidas, hasta las microempresas y algunos abastos, como tiendas naturistas y de carácter estético, como spa y salones de belleza, cuentan con su propia línea de toallitas formuladas.

Por esta razón, aun si nuestra dermis requiere algún tipo de cuidado especial, o si estamos buscando potenciar los tratamientos que llevamos a cabo, podemos adquirir un producto increíble que nos desmaquille en pocos minutos mientras nutre la dermis. Aun así, las alternativas cosméticas se cuentan por cientos, especialmente si comparamos productos desechables con otros reutilizables, así como con fórmulas líquidas que podemos aplicar gracias a cualquier medio, que no tienen que ser toallas sino cualquier trozo de tela o algodón.

Desventajas y consecuencias de este cosmético

Aunque lo hemos mencionado muy por encima, no todo es positivo en cuanto a las toallitas, ya que tenemos algunas malas noticias que dar a los fanáticos de estos prácticos removedores de maquillaje. Principalmente se trata de nuestra propia salud, lo que implica que pueden existir algunos riesgos al contar todos los días con que podremos desmaquillarnos rápida y fácilmente con solo unos minutos de nuestro tiempo.

La explicación a esto se encuentra en la composición de las mismas, pero sobre todas las cosas, en el hecho de adquirir algunas de mala calidad, de manufactura no saludable o simplemente que, por desconocimiento de la empresa fabricante, estas no cumplen con algunas de las especificaciones sobre el cuidado de la piel, como el hecho de que nunca deben llevar ingredientes con bases ácidas, químicos irritantes o algún derivado del alcohol.

Esto, lamentablemente, incluye las fragancias y perfumes, que en muchas ocasiones se diluyen en alcohol o etanol para obtener la consistencia y concentración adecuadas, aunque esto no es generalmente malo, pero si nocivo para las dermis secas, sensibles o lesionadas. Si a esto le añadimos el uso de conservantes químicos, combinados con los tensioactivos surfactantes que nos dan el efecto de absorción de los residuos, entonces el problema tiende a empeorar.

Aun así, no son solo dichos componentes los que pueden afectar nuestra dermis, sino como vimos anteriormente, los mismos ingredientes generales, incluso de origen natural, pueden ser nocivos si no se retiran posteriormente del rostro. Esto implica que, aunque se nos presentan las toallitas como una maravilla que podemos utilizar en cualquier lugar, no debemos hacer de esto un hábito, sino que realizarlo solo en casos de emergencia, siempre que no podamos esperar hasta desmaquillarnos cuando sea posible un enjuagado posterior.

Su implicación en el medio ambiente como artículos desechables

Por último pero no menos importante, el problema del cuidado ambiental y de la naturaleza, cuya salud repercute directamente en nuestra vida como seres humanos, ya que un hábitat limpio significa un espacio más cómodo y sano para nosotros. El problema de estas toallitas son los materiales sólidos con los que se elaboran, como el algodón, el lino y las fibras sintéticas, que ya mencionamos que son las peores en cuanto a este apartado se refiere.

Esto se debe a que ninguna de estas materias es biodegradable, lo que quiere decir que, una vez se desecan, pueden mantenerse durante décadas e incluso generaciones enteras en donde sea que se encuentren, sea en un vertedero o en la naturaleza. Esto mismo ocurre, por ejemplo, con el plástico, la ropa, los polímeros, el metal, la goma y muchos otros elementos que, a diferencia del papel, no se degradan rápidamente.

Aunque estos suelen terminar entre la basura, en vertederos que luego la almacenan y queman de ser posible, sabemos que muchas veces no ocurre de este modo, sino que son luego arrojadas al mar junto a muchos otros desechos. Esto implica más y más contaminación, lo mismo que si vamos un día por el bosque y dejamos caer un paquete de estos pañitos húmedos, que permanecerán ensuciando la naturaleza y contaminando este ecosistema.

Lo mismo ocurre con aquellos casos en los que el artículo es desechado por el desagüe, terminando en las cloacas y cañerías que, a través de su red de transporte, acaba arrojando los desechos directamente al océano. Esta es la razón por las que muchos no consideran este producto viable, prefiriendo reemplazarlos por alternativas biodegradables o sus homónimas reutilizables, como las esponjas desmaquillantes o cualquier trozo de tela suave que podamos lavar y guardar.

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